Prueba MAZDA MX-5
Luxury 1.5 131 CV

LA RECETA DE LA FELICIDAD

Son ya cuatro generaciones y esta última en llegar, promete tanta diversión o más que las anteriores. Tiene un equilibrio y reparto perfecto de pesos, unas mecánicas eficientes pero ni mucho menos aburridas y un diseño atractivo pero chocante y rompiente con las anteriores generaciones. El deseo por conducirlo y probarlo se despierta en cuanto lo tienes delante, no será el roadster más potente del mercado, pero lo que a buen seguro promete generación tras generación es diversión, placer y retorno a las antiguas artes de conducción

  

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

El Mazda MX-5 no necesita demasiadas presentaciones, es el Roadster más vendido en el mundo. Su simplicidad, la propulsión trasera, las sensaciones que transmite cuando se conduce le han convertido en un mito. Durante 25 años ha reunido numerosos clubes de fans y elogios en la prensa de todo el mundo. En esta ocasión han querido partir de una hoja en blanco, el diseño poco o nada recuerda a sus antepasados. Se ha cambiado el tamaño, pierde 10 centímetros, siendo incluso más pequeño que el primer MX-5. Ya no es un coche de líneas redondeadas, en su diseño predominan ahora los trazos rectos y contundentes, es más masculino que las versiones anteriores. Lo más básico sin embargo permanece, suspensiones, propulsión trasera y la receta se completa con una dieta estricta de adelgazamiento, 100 kilos perdidos. Por ello las versiones de acceso pesan menos de una tonelada. La búsqueda de la ligereza, esa búsqueda frenética por conseguir un coche ligero con el fin de obtener una relación peso/potencia óptima y que permita tener un contacto con la carretera más directo. Una consideración que de conseguirse, es válida independientemente del motor que se encuentre bajo su capó. Por ello los diseñadores se han peleado con la báscula, para no tener que instalar un motor con mucha potencia. El MX-5 es rendimiento puro, mecánicamente, acústicamente y todo ello con la implicación emocional del piloto que lo conduzca.



MODELOS Y VERSIONES

Dos motores, ambos de cuatro cilindros y sin sobrealimentación. Un 1.5 de 131 caballos y un dos litros de 160 son las únicas opciones mecánicas disponibles. Pocas opciones mecánicas y pocas opciones de equipamiento ya que salvo la pintura metalizada o el navegador, no hay nada más que añadirle. El equipamiento se reparte en función de los acabados: Style, Style+, Luxury y Luxury Sport. La unidad de pruebas corresponde a un 1.5 con acabado Luxury que tiene un precio de partida de 28.200 euros. Existe un Mazda MX-5 desde 25.550 euros.

Mazda MX-5



INTERIORES

Saltando dentro del asiento, da la sensación de que tenemos menos espacio que antes. Sin embargo es más cómodo de lo que aparenta, los asientos envolventes pero sin excesos y la pantalla del nuevo sistema de información y entretenimiento, son los primeros detalles que nos llaman la atención. La sensación de ir sentado bajo, muy bajo es realmente atractiva y la hermosura de su interminable gran delantera, contrasta con la exigua parte que queda detrás de nuestra cabeza. El nuevo interior está bien montado, no hay duda de ello, pero ha perdido algo de practicidad para la vida cotidiana. No hay muchos huecos a mano en donde dejar por ejemplo el móvil o las llaves del coche, pero, ¿A quién le importa? Ponemos en marcha el motor con un botón y el cuatro cilindros ronronea como un gato. El pomo del cambio queda a la altura perfecta de la mano, para cambiar de marchas con todo el brazo descansando sobre la consola central. Palanca corta, muy corta y con un recorrido preciso, metálico y contundente. Pocas veces simplemente cambiar de marcha produce tanto placer como en este roadster. Si el anterior Mazda MX5 imitaba la primera generación en el interior, la nueva apunta directamente a la modernidad. Tablero de instrumentos desarrollado horizontalmente con formas asimétricas atractivas, tres salidas de aire circulares más una estrecha debajo de la pantalla central. La pantalla está montada sobre el salpicadero y además de ser táctil, funciona con un mando redondo situado a la izquierda de la palanca de freno de mano. Una palanca de freno mecánica no eléctrica, afortunadamente, que queda prácticamente pegada al acompañante. Plásticos y accesorios son de una calidad razonable, incluso un paso adelante con respecto a la anterior generación. Como decíamos, no tenemos bandejas en las puertas y dependemos únicamente del túnel central. Una pequeña guantera entre los dos asientos y a nuestra espalda un par de pequeños cajones.

Mazda MX-5

El maletero, de 130 litros, es decir 20 menos que antes tiene una forma irregular y un hueco de carga no muy ancho. La capota mantiene la solución de techo de lona con apertura manual. Para abrirla, simplemente hay que desbloquearla con un pestillo y, sin hacer contorsiones excesivas, plegarla detrás de los asientos, el tiempo de apertura o cierre lleva aproximadamente un segundo o como mucho dos, hasta que queda completamente anclada de nuevo. La regulación del volante es solo en altura, hubiera estado bien que fuera también en profundidad. Los más altos, hubieran tenido más posibilidad de alejarse el volante del cuerpo y adaptarlo a unos brazos más largos, es posible que personas demasiado altas no terminen de encontrar la postura idónea. La única nota negativa tal vez sean los parasoles, plásticos y muy espartanos, sin terminación interior. Durante la prueba, realizada en invierno, sufrimos constantes empañamientos de los cristales que nos obligaron a estar activando frecuentemente el ventilador.



EN CARRETERA

Las diferencias entre el 1.5 y el 2.0 están mucho más marcadas que entre el 1.8 y el 2.0 de la generación anterior. El actual, de menor cilindrada, prefiere subir de vueltas, por debajo de 5.000 rpm, no tiene mucho empuje pero a partir de 3.500 comienza rápidamente a ir hacia arriba. La potencia máxima del 2.0 se entrega a 6.000 rpm mientras que en el 1.5 es a las 7.000 rpm. En cuanto a la transmisión, que es de seis velocidades en ambos motores, convence sin reservas. Tacto preciso, metálico y con poca distancia entre las marchas, no cuesta mucho esfuerzo de muñeca el pasar de una a otra rápidamente. Por primera vez, los pedales están espaciados correctamente, es posible realizar la maniobra de punta-tacón con extrema facilidad. Otro elemento intocable pero que es bienvenido es el sonido del motor. Algo que en las otras generaciones del MX-5 nunca ha llegado a destacar por ser demasiado tenue e impersonal, en la nueva generación suena contundente y grave pero con tonos agradables de metal. Dinámicamente el MX-5 es un coche nacido para la carretera y no para la pista. Eso se percibe al abordar la primera curva y el largo “morro” tiende a ampliar su trayectoria, se inclina levemente la carrocería y nos avisa con su peculiar lenguaje que nos aproximamos al límite de su conducción más controlable. Ofrece una sensación de ligereza y facilidad de conducción que se traduce directamente en diversión, incluso rodando a baja velocidad transmite placer a su conductor. El buen confort es la nota predominante en el MX-5, las suspensiones están lejos de ser rígidas y secas, no se ha sacrificado la comodidad y el resultado es que no resulta incómodo ni cuando se pasa por encima de los “guardias tumbados”. El ESP se puede desactivar aunque no es muy intrusivo, si se le acelera a la salida de las curvas, la parte trasera tiende a abrir la trayectoria pero de una manera progresiva. Por ello incluso un conductor con experiencia media, puede traerla de vuelta a la línea correcta de la carretera antes de que el ESP intervenga para arreglar las cosas. ¿Se pueden mejorar cosas? Definitivamente sí, cuando rodamos con la capota abierta, el aire que retrocede nos llega desde atrás y la sonoridad con el techo cerrado, no aísla demasiado de los ruidos exteriores.

Mazda MX-5



CONSUMOS REALES DURANTE LA PRUEBA

Para redondear un modelo casi perfecto esta mecánica de 1.5 es poco sedienta. Será por el escaso peso del conjunto o por tratarse de un motor de poca cilindrada pero el hecho es que se obtienen cifras habituales de utilitarios de ciudad. En carretera circulando a 120 kilómetros/hora, el consumo obtenido ha sido de 6,9 litros/100 kilómetros. Practicando una conducción convencional combinada con frecuentes acelerones en conducción más deportiva el consumo tampoco se dispara y fue de 8,7 litros/100 kilómetros.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL MAZDA MX-5?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que se ha realizado esta prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Mazda MX-5 Luxury 1.5 131 CV, tomando como referencia un hombre de 30 años soltero, con 12 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, deja el coche en un parking individual y recorre hasta 15.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece mejor relación calidad-precio para un seguro a todo riesgo es Pelayo con un precio anual de 783 €. Mientras que la compañía que ofrece un precio más barato es Seguros Bilbao con un precio anual de 729 €.

Mazda MX-5



RIVALES Y CONCLUSIONES

No existen modelos de características similares en el mercado que tengan un precio parecido. Los más parecidos por filosofía son bastante más caros, BMW Z4 y Mercedes-Benz SLK, por lo que hasta la llegada del Fiat 124 Spider desarrollado sobre la base del MX-5, no hay rival al que poder compararle. Ciertamente el motor de esta prueba es el pequeño de los dos existentes, pero su resultado es tan brillante que cuesta realmente decidirse por uno de los dos. Por supuesto y las mejoras dinámicas (diferencial autoblocante) y el aporte vitamínico del 2.0 son decisivos para los que siguen la filosofía de “burro grande ande o no ande”. Sin embargo si usted piensa que el 1.5 es una mala elección se equivoca. Cuando se acaricia la zona alta del cuentavueltas, la recompensa es brillante. El motor pequeño se estira acompañado por un sonido similar al de su hermano mayor, incluso más agudo y estridente. Ya sea uno u otro, la diversión está asegurada siempre, y puedo asegurar que se buscarán excusas para hacer el camino más largo a casa solo por el placer de conducirlo unos kilómetros más.

Mazda MX-5



A favor

- Cambio (el cambio de marchas es uno de los principales protagonistas del placer de conducir. Es preciso, corto y fácil de accionar)

- Motores (cada uno a su manera, ofrecen unas prestaciones adecuadas y empuje suficiente para pasar un buen rato al volante)

- Equipamiento (ya las versiones básicas vienen cargados de equipamiento)

- Comportamiento (el MX-5 es excitante, inspira confianza, ofrece una gran libertad de acción y advierte con suficiente antelación de la aproximación a sus límites)

En contra

- Maletero (más pequeño que el de las generaciones anteriores y con una forma irregular)

- Guanteras (se le perdona todo ya que no es un monovolumen para la familia, pero realmente no hay muchos huecos para dejar objetos en el interior)

- Interior (la falta de ajuste en altura del volante puede llevar a limitar su utilización por personas de gran altura o corpulentas)

Prueba y Redacción: Miguel A. Corcuera
Fotos: Alex Blanco
Marzo 2016

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