Prueba KAWASAKI Z1000 ABS

HECHA A SI MISMA

Las naked representan para muchos, la verdadera esencia de ir en moto, y sobre todo destacaría estas de un litro de cilindrada con motores potentes, con abundantes caballos disponibles desde pocas vueltas que te proporcionan una enorme capacidad de aceleración y una velocidad punta casi imposible de alcanzar porque no disponemos de ningún tipo de carenado que nos resguarde del viento. No me cabe duda que estas motos son capaces de transmitir de sensaciones de moto en estado puro, creadas para satisfacer a los motoristas más apasionados

 

Tal vez si eres un buen aficionado pero relativamente reciente, puede que te parezca que las motos tipo “naked” son un invento relativamente moderno, pero no es así, las motos en sus orígenes todas eran “naked” (anglicismo que se ha adoptado para definir a las motos “desnudas”) y es más el accesorio del carenado integral es un “invento relativamente reciente. Fue BMW, primero con un cupulino sujeto al faro y a la dirección de su R90S y luego la legendaria R 100 RS la que a mediados de los '70, se comercializó con un impresionante carenado integral estudiado aerodinámicamente en el túnel de viento de Pininfarina, la pionera en “vestir” las motos deportivas.

Pero en fin, las naked ahora vuelven a estar de moda y esta Kawasaki Z1000 es el máximo exponente de la saga “Z”, motos desnudas por excelencia y en el título digo que está “hecha a si misma” por unas razones que ahora mismo te voy a explicar. Creo recordar -de hecho puedes echar un vistazo en esta misma página- que hace más de 4 años (julio de 2010), te presentaba esta moto en su versión básica, sin ABS y sin las evoluciones que incorpora en la actualidad, y te contaba un análisis completo de como se ha construido. Si te fijas, algunas marcas emplean como base técnica para su naked de alta cilindrada y carácter sport, el modelo super-deportivo de su gama, al que le quitan el carenado, elementos superfluos, ponen un faro sujeto a la horquilla delantera, unos espejos retrovisores en los soportes de las manetas, un manillar alto y la convierten en naked. En el apartado de motorización suele ser el mismo propulsor “descabreado” para apaciguar su carácter y hacerlo más accesible, sacrificando una buena cifra de caballos en la parte alta del cuenta-revoluciones en beneficio de una mejor respuesta en bajos y sobre todo conseguir un medio régimen más poderoso.

Kawasaki Z1000 ABS

Esta Z1000 no es así, no parte de la ZX-10R y tiene poco que ver con ella. Esta es una moto que utiliza su propio motor y su propia parte ciclo, específicamente concebidos y diseñados para ella. Es más, en este caso paradójicamente le sucede lo contrario, por sus buenas prestaciones y equilibrado comportamiento sport, sirve como base a una excelente sport-touring, le colocan un bonito carenado e incluso la ponen un par de maletas, la Z1000SX.

Recuerdo que en la presentación de la Z1000, los japoneses hacían mucha referencia a su vocablo “sugomi” que para ellos con su peculiar y ancestral cultura es un significado que le otorgan a un ser, persona u objeto, que emite una especie de energía o intensa áurea que percibe claramente el observador. Todo el que emana este poder inspira respeto, cierta veneración que se entremezclada con algo de temor. Evidentemente para ellos esta Z1000 tiene este “sugomi”.

Kawasaki Z1000 ABS

Sin duda que su aspecto es verdaderamente espectacular, quizás demasiado atrevida para muchos, pero lo que está claro es que no deja indiferente a nadie. Tiene una pinta que intimida, sus faros a modo de ojos semi-rasgados tienen una mirada dura y cortante, dicen sus creadores que la han querido dar un aspecto felino, pero a mi me recuerda más a un bicho de esos de las pelis de ciencia ficción, como una especie de Mantis Religiosa gigante o un alíen. Sea como fuere su aspecto es musculoso con cuatro focos de LED que proyectan una luz potente y ligeramente azulada. El frontal es puntiagudo y continúa por encima del manillar con un pequeño caparazón ahumado a guisa de pantalla, hasta cubrir la propia instrumentación. El depósito de gasolina igualmente es muy peculiar, caben 15,5 litros y tiene una marcada joroba rematada por la boca de llenado, es ancho por arriba y estrecho en su unión con el asiento, según los cánones actuales para facilitar alcanzar bien el suelo con los pies. Dicho sea de paso el asiento no resulta muy cómodo, el mullido es escaso y duro, pero peor lo tiene el pasajero, que cuenta con un espacio solo testimonial, una tabla de muy bonito diseño pero pequeña y que se clava ahí donde la espalda pierde su casto nombre. Para ir de pasajero en esta Z1000, la persona tiene que ser muy sufrida, entusiasta, pequeña y ligera. También sus estribos van bastante elevados y me da la sensación que están principalmente para servir de soporte a sus espectaculares y voluminosos silenciosos con dos salidas por cada lado.

 

ALGO DE TÉCNICA

Como sabes el motor es un típico cuatro cilindros en línea de doble árbol, 16 válvulas y refrigeración liquida, que cubica 1.043 cc y rinde una potencia de 138 CV a 9.600 rpm. Conserva los ejes del cambio alineados y lleva un sistema de inyección en la admisión moderno, complementado con un catalizador en el escape. El cambio es de seis velocidades, el funcionamiento del selector es preciso aunque un poco duro y la transmisión secundaria se realiza a través de una clásica cadena.

El bastidor lo componen dos vigas de aluminio que discurren por encima de la culata, parecido a las anteriores ZX-10R, es rígido, ligero y se encuentra asistido por componentes, de buena calidad. Las suspensiones son multirregulables, con una horquilla invertida de 41 mm en el tren delantero Showa heredada directamente de la ZX-6R 636. Es una evolución de la BPF (Big Piston Fork), ahora se denomina SFF-BP y es la responsable de la mejora en estabilidad y agilidad de la nueva Z1000, hace bien su trabajo y siempre puedes adecuar sus reglajes a tus preferencias. El mono-amortiguador trasero va anclado al basculante con un juego de bieletas para proporcionar progresividad a la suspensión (se va endureciendo a medida que avanza el recorrido).

Kawasaki Z1000 ABS

Los frenos son de discos lobulados con pinzas de anclaje radial, es un punto a destacar, frena muy bien, tiene potencia, buen tacto, buena dosificación y el ABS que monta es de última generación, apenas se nota su presencia, cosa que es un gran piropo en este tipo de sistemas, solo aparece cuando de verdad lo necesitas.



EN ACCIÓN

Al sentarte a los mandos de la Z1000, hay varias cosas que me llaman la atención. Primero me parece estar sobre una moto de menos cilindrada que esta, luego ves pocos elementos delante de ti y tienes la sensación, como dicen en los libros de navegación, que tiene “asiento aproante”, es decir está más baja de proa (la parte delantera) que de popa. Vas sentado bastante arriba, el manillar no es demasiado alto y la moto parece corta y ligera, me transmite una grata sensación de manejabilidad, solo enturbiada por el escaso ángulo de giro que tiene, los topes de dirección dan bastante pronto, e impiden ratonear bien entre coches por ejemplo.

Luego te fijas en los buenos detalles que tiene, como la instrumentación con un moderno cuadro digital un tanto minimalista, inspirado en el de ZX-10, llama la atención la cantidad de in formación que ofrece y lo bien que se leen las dos cosas más importantes, el velocímetro, con dígitos bien grandes a prueba de la mas aguda de las presbicias y el cuenta-rpm, con una escala luminosa en la parte superior que proporciona una perfecta lectura de un vistazo, tanto de día como de noche.

Kawasaki Z1000 ABS

Los espejos retrovisores son de aluminio, un buen detalle de calidad, aunque podían tener el brazo un poco más largo para ofrecernos una panorámica trasera más amplia. Otro buen detalle es el sistema de anclaje de la rueda trasera con el mecanismo para tensar la cadena. Lo hace por medio de unas excéntricas de aluminio encajadas en la punta del basculante, al estilo de las antiguas Bimota. Es un poco complicado de regular y tienes que tener cierta experiencia, pero te permite, aparte de tensar la cadena y por tanto adelantar o retrasar el eje de la rueda, puedes subir o bajar un poco la posición del eje, con lo que juegas con sus geometrías dentro de unos pequeños parámetros.

Una vez en movimiento te diré que este propulsor va muy bien, no es un super-cañón pero entrega la potencia de forma lineal, casi nunca echas de menos más caballos, tampoco te pone en grandes aprietos y se dosifica bien. Su tacto puede que no sea tan suave como otros que he probado últimamente, el de la Z800 sin ir más lejos, suena más mecánicamente, el ruido de la admisión ha aumentado y todo resulta un poco más áspero, embrague, tacto del gas... Pero nada importante, las vibraciones brillan por su ausencia y la aguja del cuenta-rpm sube con furia hasta la zona roja sin perder para nada la compostura.

Kawasaki Z1000 ABS

Al motor le daría un notable, pero la parte ciclo hace una buena labor para subir nota. Hemos de abandonar la ciudad y salir de las autopistas para poder disfrutar de verdad de la conducción de la Z1000. Es en carreteras viradas y sobre todo con buen asfalto, donde se encontrará a sus anchas. Lo notas rápidamente al acelerar o al cambiar de dirección, las reacciones son directas, rápidas, precisas, con un tarado firme de suspensiones y un tacto general consistente. Cuando enroscas el puño de gas con decisión te premia al instante con una respuesta de pegada rotunda, que empieza desde abajo y va creciendo de forma exponencial según va ganando revoluciones. También va cambiando el ruido del motor, sordo y discreto al principio cuando funciona a menos de 4.000 vueltas va in crescendo de forma excitante y cuando pasas de 6.000 hasta las 10.000 rpm, aúlla como un lobo.

En carreteras de montaña para divertirte alegremente e incluso hacer algunos pinitos en conducción deportiva no hace falta estrujar el motor hasta sus límites, a nos ser que queramos quemar adrenalina y poner en alerta roja nuestros cinco sentidos. Y si tienes algún sentido más te recomiendo que también lo alertes si no quieres perder algunos puntos del carné y con toda probabilidad un buen fajo de billetes.

Kawasaki Z1000 ABS

En mitad del viraje la encuentro suficientemente aplomada, me gusta su precisión, va como una flecha a donde miro y allí pongo la rueda delantera, eso me permite conducir sin agobios mirando lejos y preparar bien la siguiente frenada para atacar el viraje con anticipación. Me gusta pilotar así, sintiendo que controlo en todo momento la situación, que puedo abordar con confianza una secuencia de curvas enlazadas sin preocuparme nada mas que conseguir la mejor trazada, con cambios de apoyo rápidos y seguros realizados solo con una leve insinuación en el manillar.

Bastidor, suspensiones y frenos forman un conjunto homogéneo que funciona muy bien, solo a la salida de curvas rápidas, en condiciones muy concretas y pilotando cerca del límite, con el asfalto en mal estado o rizado he notado algo de nerviosismo en el tren delantero. Tal vez ese es el precio que hay que pagar por tener una agilidad endiablada.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR LA KAWASAKI Z1000 ABS?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar la Kawasaki Z1000 ABS, tomando como referencia un hombre de 40 años casado, con 20 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, guarda la moto en garaje comunitario y recorre hasta 6.500 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a terceros ampliados, es Génesis con un precio de 237 € y con una calidad en la póliza de 7.28.



CONCLUSIÓN

Para terminar te diré que esta gran Z mayúscula, por su aspecto te puede causar la impresión a primera vista de que es una moto más salvaje de lo que en realidad es, pero esa espectacular estética esconde una gran moto que puedes disfrutar en muchos escenarios. La parte ciclo me convence mucho, el motor también me gusta y los dos juntos forman un conjunto equilibrado, eficaz y divertido, relativamente fácil de conducir, y ahora equipado con los mejores y más modernos sistemas de seguridad.

Equipamiento probador:
CascoShoei NXR
BotasBMW Air Flow 2
GuantesBMW Air Flow
ChaquetaBMW Atlantis
PantalónAxo Denim



A favor

- En cuanto a estética no hay nada escrito, pero a mi me gusta. Su parte ciclo

En contra

- Hoy en día le echo en falta un poco de finura al motor

Prueba y Redacción: Mariano Urdin
Fotos: Javier Ortega
Noviembre 2014

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