Prueba HONDA JAZZ
1.3 i-VTEC Elegance

BIEN AFINADO

No es un superventas, pero tiene algunos argumentos de líder: su movilidad, comportamiento, habitabilidad y maletero brillan a buen nivel, aunque solo está disponible con una única motorización y de gasolina

  

LO MEJOR DEL HABITÁCULO, LA HABITABILIDAD

El Jazz se encuadra en la categoría de monovolúmenes pequeños y su silueta armoniosa y original delata también esta pertenencia. La 'modularidad' del habitáculo no es tan sofisticada como la de los monovolúmenes medios, pero tiene soluciones ingeniosas y resulta extremadamente práctico y capaz. Una capacidad que tiene su mejor muestra en el generoso espacio disponible que hay para alojar las piernas en las plazas posteriores. Tanto, que parece un coche de la categoría superior. Y, de hecho, mejora la de algunos de ellos.

A lo ancho no brilla y, como en todos sus rivales, solo dos adultos se acomodan adecuadamente. Además, la plaza central resulta incómoda por la forma abultada del asiento en esa zona.

Las plazas delanteras sí son cómodas; tiene asientos con respaldo que recogen bien el cuerpo (las banquetas no tanto) y la ergonomía del puesto de conducción está bien resuelta. En este sentido, solo la palanca de cambios nos ha parecido que podía estar situada más cerca del volante.

Honda Jazz

La instrumentación prescinde, lamentablemente, de indicador de temperatura del motor. El del nivel del depósito de gasolina, de formato digital, no es muy claro y los menús del ordenador de a bordo resultan algo confusos. También nos ha parecido algo escasa la calidad de la imagen de la cámara de marcha atrás. Un equipamiento, por otra parte, muy práctico.

La terminación es correcta y todos los plásticos son duros, salpicadero incluido, salvo un pequeño recubrimiento de este en la parte del acompañante.



MALETERO CON MUCHA CAPACIDAD

El Jazz tiene un maletero enorme para su tamaño. Declara 354 litros. Esto es más que cualquier coche de estas dimensiones y también uno de los de más capacidad en la categoría de los  pequeños monovolúmenes.

Debajo del suelo encontramos el hueco de la rueda de repuesto, que es enorme y  cuadrado. Está muy desaprovechado porque en lugar de una rueda de verdad lleva un kit de reparación de pinchazos y mucho 'poliespán' de relleno. Material que se puede extraer fácilmente en el caso de querer utilizar ese espacio para albergar bultos.

Honda Jazz

El asiento trasero se puede plegar en dos partes asimétricas 60/40. El suelo resultante queda completamente plano y muy bajo porque el depósito de gasolina está situado debajo de los asientos delanteros (lo habitual es bajo los traseros). Se libera así esa zona y como las banquetas del asiento posterior se pueden plegar hacia arriba (como las de los cines) -una originalidad que Honda también emplea en otros modelos-, queda un espacio muy amplio donde es fácil acomodar objetos de una cierta altura.

A su vez, el respaldo posterior se puede situar en dos posiciones de inclinación (en ambas se viaja con suficiente confort). Y la bandeja cubreequipaje (de bordes exageradamente gruesos) se puede colocar en el suelo del maletero o detrás del asiento posterior para poder cargar hasta el techo. No obstante, las formas de la carrocería impiden ganar mucha capacidad de carga en esa configuración.



MOTOR 'DE CARRERAS'

El propulsor de este Honda, un 1.3 litros atmosférico que rinde 102 caballos, nos ha gustado mucho, aunque tiene unas características de funcionamiento bastante deportivas que chocan un poco con el enfoque de un coche como el Jazz. Y decimos esto porque entrega la potencia a muy altas revoluciones: 6.000 en concreto, y es entre 5.200 y el corte a 6.500 rpm donde el rendimiento se dispara, produciendo también una ligera variación en el sonido. A su vez, por debajo de 4.000 rpm, la respuesta es muy tenue como corresponde a un motor atmosférico de cilindrada reducida.

Honda Jazz

Como curiosidad, el motor, funciona mediante el ciclo Atkinson en lugar de hacerlo con el convencional Otto de 4 tiempos. Este sistema retrasa el cierre de la válvula de admisión en la fase de compresión y deja escapar una cierta cantidad de gases, pero a cambio se puede elevar la relación de compresión. Desde luego nada de esto es perceptible para el conductor.



PRESTACIONES: SEGÚN CÓMO SE USE EL CAMBIO

Con un motor de estas características, si se quiere agilidad de marcha hay que estar atento al cambio: recurrir a él con frecuencia y manejarlo con decisión. Sí, porque será normal tener que reducir dos relaciones para realizar adelantamientos con un mínimo de solvencia, y mantener las marchas cortas engranadas cuando se circula por carreteras con curvas para tener una adecuada respuesta al acelerar.

No es un problema porque el manejo de la pequeña palanca de cambios es delicioso: tiene recorridos muy cortos, la inserción de las marchas es suave y muy precisa, y toda la maniobra se hace con tanta rapidez como agrado. En consecuencia, tanto el cambio como el motor, harán las delicias de los conductores a los que les gusta “el arte” de conducir, pero también podrán ser criticados (particularmente el motor) por los que solo buscan desplazarse sin más preocupación que manejar el volante.

Honda Jazz

En este estado de cosas, las prestaciones, o más concretamente las aceleraciones, son buenas o correctas dependiendo de lo que estemos dispuestos a subir de revoluciones el motor. De hecho, la arrancada de 0 a 100 km/h la realiza en 11.2 segundos, una cifra correcta para un coche de estas características. Sin embargo, si le pedimos recuperaciones (acelerando en marchas largas con el motor girando a pocas revoluciones) el resultado es pobre y el coche no mostrará la menor viveza de reacciones.

También hemos detectado que la entrada en funcionamiento del compresor del aire acondicionado (muy bueno por cierto, por su capacidad de enfriar) se percibe con gran nitidez en forma de disminución de caballos. Una particularidad poco agradable cuando, por ejemplo, sucede a mitad de un adelantamiento.



CONSUMOS MUY CONTENIDOS

Nos han sorprendido por su parquedad los consumos de este Jazz. De hecho, es posible gastar solo 5 litros en un tipo de utilización normal, viajando por carreteras o autovías/autopista de orografía fácil. Exprimiéndole más tampoco se dispara y se conforma con 6,5 litros a ritmos ágiles, donde dejamos atrás a la mayoría del tráfico aún conduciendo por zonas de montaña. 

El desarrollo del cambio en 6ª le ayuda en todo esto, ya que a 120 km/h el motor gira a 3.500 rpm. Son pocas revoluciones para tener fuerza y una buena respuesta, pero suficientes para mover el coche y gastar poco.

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En ciudad también se mantiene en torno a los 6 litros porque el sistema Stop/Start es muy activo y efectivo. Además, arranca con prontitud en cuanto acariciamos el pedal del embrague para insertar la marcha.



COMPORTAMIENTO DE BUEN NIVEL

La estabilidad del Jazz nos ha sorprendido tanto o más que los consumos. Porque resulta muy fácil de conducir y, además, es tan efectivo, ágil y seguro como pudiéramos esperar de un modelo con pretensiones deportivas. De hecho, inscribe el eje delantero en las curvas con mucha facilidad mientras el trasero permanece encolado al asfalto. En los apoyos en curva, da tantas muestras de aplomo como ausencia de balanceos o cabeceos molestos.

En consecuencia, es extremadamente agradable de conducir, muy noble y progresivo de reacciones y, por lo tanto, muy dócil. Y todo ello con unos neumáticos 185/55R16 que podemos considerar modestos para los gustos estéticos que se barajan hoy en día, pero que son todo un acierto.

Honda Jazz

A su vez, la dirección es precisa, tiene buen tacto y también gira mucho para las maniobras. Los frenos son fáciles de dosificar, detienen el coche en distancias correctas y la resistencia a la fatiga está por encima de lo que es normal exigirle a un coche de estas características.



RIVALES

De entre los pequeños monovolúmenes con motor de gasolina, el más económico es el Kia Venga de 90 caballos. Cuesta 13.708 € con el acabado más básico y puede presumir de tener un maletero de 440 litros de capacidad.

El Honda Jazz con el acabado Trend de acceso cuesta casi lo mismo: 13.800 €. Y el Citroën C3 Picasso de 110 cv, 14.020 €.

Por el Ford B-Max de 90 cv hay que desembolsar 14.400 €. Un modelo con la originalidad de tener unas puertas correderas que prescinden además del pilar central. El que separa las dos puertas en los coches “normales”.

Honda Jazz

El Fiat 500L de 95 cv y el Hyundai ix20 de 90 cv cuestan 15.500 y 15.648 € respectivamente, siendo este ultimo “gemelo” del Kia Venga.

El Ford B-Max también está disponible con un motor 3 cilindros de 1.0 litros y con turbo que rinde 100 cv. Resulta más agradable de usar por su mayor par a bajas revoluciones que el 4 cilindros atmosférico de 1.4 litros y 90 cv. Sin embargo, gasta más en condiciones reales de uso y, particularmente, si se le demandan prestaciones. Tiene un precio de 16.200 €.

El Jazz objeto de la prueba con el acabado Elegance, el más completo de los disponibles, cuesta 16.400 €. Por encima de este precio solo están los acabados superiores de los rivales ya mencionados, así como el Nissan Note que tiene 98 cv y cuesta 18.400 € en la terminación más económica.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL HONDA JAZZ?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que se ha realizado esta prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Honda Jazz 1.3 i-VTEC Elegance, tomando como referencia una mujer de 30 años casada, con 10 de antigüedad de carné, que vive en Oviedo, deja el coche en la calle y recorre hasta 8.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece mejor relación calidad-precio para un seguro a todo riesgo, es Direct Seguros con un precio anual de 391 €. Mientras que la compañía que ofrece un precio más barato para el seguro a todo riesgo con franquicia de 300€, es Génesis con un precio anual de 232 €.

Honda Jazz



CONCLUSIONES

Tiene la exclusividad de los coches poco vistos y una silueta armónica y con cierta personalidad. Además, la habitabilidad es muy generosa y el maletero tiene mucha capacidad, más aún al abatir el asiento posterior, que aprovecha la ausencia del depósito de gasolina en esa zona, para quedar plegado en una posición muy baja. A su vez, el original abatimiento de la banqueta posterior “hacia arriba” también puede resultar muy práctico.

Mecánicamente, la disponibilidad de un solo motor le perjudica comercialmente. Un motor de gasolina que gasta muy poco y que funciona correctamente aunque con una personalidad algo bipolar: en la zona alta de revoluciones tiene mucho más poderío que en la baja. En consecuencia, si se quiere agilidad de marcha hay que usar mucho el cambio. En caso contrario, las prestaciones pueden resultar algo pobres.



A favor

- Habitabilidad. (El espacio para las piernas detrás es digno de coches de la categoría superior. De hecho, mejora el de algunos de ellos).

- Maletero. (Es muy grande. Si además se abaten los asientos posteriores resulta enorme. Además, se puede aprovechar el hueco de la inexistente rueda de repuesto).

- Consumo. (Siempre es bajo. Incluso en condiciones exigentes se muestra moderado).

- Motor y cambio para conductores deportivos. (El temperamento del primero en la zona alta de revoluciones y el tacto y manejo del segundo, resultarán del agrado de los conductores con ese talante).

En contra

- Motor para conductores tranquilos. (Tiene poco empuje en la zona baja de revoluciones. Obliga a usar mucho el cambio para tener buena agilidad de marcha en carretera).

- Prestaciones. (Son correctas exprimiendo las revoluciones del motor, pero pobres si no se usa el cambio con criterio).

- Motor único. (Un hándicap en un mercado tan competido, donde las opciones en este sentido son cada vez mayores).

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Alex Blanco
Septiembre 2016

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