Prueba HONDA HR-V
1.5 i-VTEC 130 cv CVT Executive

¿DONDE LO HABÍAMOS DEJADO?

Honda resucita las siglas HR-V en un modelo muy bien resuelto estéticamente y que brilla en habitabilidad y maletero. Ubicado en el competidísimo segmento de los todocaminos pequeños, probamos la versión con motor de gasolina y cambio automático

  

ENTRE DOS SEGMENTOS

Ya había tenido Honda un modelo con la denominación HR-V. Fue en su día, casi un pionero de los que hoy son legión: los todocaminos o SUV. Eran el año 2.000 y tenía carrocería de tres y cinco puertas y versiones de tracción delantera o integral.

El actual sólo está disponible en España con tracción delantera y cuenta con dos motores, uno diésel de 120 caballos y el gasolina, que probamos, de 130 cv. Este último puede ir asociado a un cambio manual o a uno automático de variador continuo y es este segundo el que analizamos.

Por tamaño casi esta en medio de dos segmentos, porque es 17 cm más largo que un Renault Captur, típico representante de los todocaminos pequeños y el más vendido en él. Y a su vez es 8 cm más corto que un Nissan Qashqai, auténtico superventas entre los todocaminos medios en nuestro mercado. En el apartado de rivales lo emparejamos preferentemente con los rivales pequeños atendiendo sobre todo al nivel de potencia que maneja.

Honda HR-V



BIEN PRESENTADO Y ACABADO

El nuevo HR-V es un coche agradable a la vista. Ciertamente no rompe moldes pero es armónico y elegante dentro de una loable discreción. En este sentido trata de acentuar una cierta silueta de coupé, muy de moda en el segmento. Y lo hace con un truco que en su día estreno el Alfa 156 y que posteriormente copiaron otros modelos como el SEAT León o el Honda Civic: escamoteando la manilla de la puerta trasera entre el marco de esta y el montante posterior.

El diseño del habitáculo también es agradable y respira modernidad. A ello contribuye la gran pantalla central táctil integrada en el salpicadero, donde se engloban muchas funciones de manejo no siempre intuitivo. Y también el manejo, a si mismo táctil, de la climatización, con mandos específicos e independientes de la pantalla central (afortunadamente).

Como curiosidades, la parte alta de los paneles de las puertas esta tapizada en tela en lugar del plástico habitual. Y el salpicadero delante del acompañante tiene una larga boca de aireación horizontal que resulta original pero también chocante.

La terminación transmite sensación de calidad tanto por los materiales empleados en los recubrimientos como por la bondad de los ajustes. Y no se han olvidado de la parte práctica con un amplio receptáculo entre los dos asientos delanteros, configurable para diferentes usos y muy profundo.

Honda HR-V

Menos entusiasmo despierta el hueco existente debajo del salpicadero y por detrás de la consola. Está escondidísimo y además en él van ubicados el enchufes de corriente y los “puertos” auxiliares y USB, a los que es difícil e incomodísimo de acceder.

Y en otro orden de cosas, la insonorización del motor cuando gira alto de revoluciones (y lo hace con frecuencia por el tipo de cambio que lleva) deja que desear. Porque el ruido es alto y muy agudo, lo que hace disminuir el confort de manera significativa cuando se le exigen prestaciones a la mecánica.



HABITABILIDAD: BIEN SOLO PARA CUATRO

La habitabilidad es muy buena si consideramos su utilización como cuatro plazas. Porque el espacio para las piernas es muy amplio atrás para el tamaño del coche.

Para cinco no es adecuado: la anchura es justa, y la configuración del asiento dificulta enormemente la comodidad de un tercer ocupante que tendría que soportar un mullido duro y “sobresaliente”. Además eso implica desplazar a los otros dos pasajeros hacia las puertas y el marco de las mismas les quedará muy cerca de las cabezas.

Delante hay dos asientos cómodos y que recogen suficientemente el cuerpo en las curvas. A su vez el conductor tiene buenas regulaciones para adecuar la postura ante el volante a todas las tallas.

Honda HR-V

La instrumentación carece de información de temperatura del motor y la que indica el nivel de combustible (en formato digital), como la del ordenador de a bordo, tiene una gráfica un tanto pobre y resulta poco clara.

En contrapartida hay que alabar la correcta visibilidad que generan las luces de cruce y el buen funcionamiento del sistema que cambia automáticamente de cortas a largas y viceversa.



MALETERO MUY AMPLIO

Muy buena capacidad de carga tiene el HR-V. Declara un maletero de 470 litros pero en esa cifra incluye el hueco (enorme) de la rueda de repuesto y que está libre porque el coche viene con un kit de reparación de pinchazos. En cualquier caso, ese hueco es muy aprovechable; y además, las formas regulares del maletero, el plano de carga bastante bajo y una bandeja cubreequipajes que podemos alojar en el suelo para cargar hasta el techo, deparan un panorama muy bueno a la hora de poder acomodar el equipaje.

Por supuesto también es posible plegar los asientos en dos partes asimétricas 60/40 y al ejecutarlo el suelo queda completamente plano. A su vez los respaldos aceptan dos posiciones de “verticalidad” (para aumentar la capacidad del maletero) aunque en la más adelantada los pasajeros irán incómodos. Y como originalidad muy de Honda (lo tiene en más modelos), el asiento trasero tiene la posibilidad de levantar la banqueta en vertical (como los asientos de los cines) y dejarla paralela al respaldo. De ese modo, se consigue un espacio muy amplio, sobre todo en vertical, donde se pueden transportar objetos altos. Esto es posible porque el depósito de combustible está ubicado debajo de los asientos delanteros (como en el Civic) en lugar de bajo los traseros como sucede con la mayoría de coches del mercado.

Honda HR-V



MOTOR BUENO Y CAMBIO INADECUADO

El motor de gasolina de 1.5 litros rinde 130 caballos y se mantiene fiel a la admisión atmosférica en unos tiempos en donde todos los fabricantes están poniendo turbocompresores a los propulsores para homologar consumos y emisiones más bajos.

Esos caballos los entrega cuando el motor gira a 6.600 revoluciones, una cifra alta, muy en la tradición de la marca japonesa. Y lo mismo sucede con el par, este a 4.600 rpm. Es un motor con carácter, que se siente potente y que tiene una buena respuesta.

Sin embargo, el cambio automático CVT de variador continuo (como el de un ciclomotor/scooter) diluye todas estas cualidades y ensalza algunos defectos. Si el tipo de utilización es urbano o semiurbano, con ritmos de circulación bajos y sobre todo con aceleraciones moderadas, su suavidad y la comodidad que aporta resulta muy convincentes.

Por el contrario, al requerirle aceleraciones contundentes, el resbalamiento intrínseco al propio mecanismo de este tipo de cambios genera varios fenómenos desagradables. Así, las revoluciones del motor suben a la parte más alta del cuentavueltas (generando mucho ruido porque la insonorización del mismo no está bien resuelta), y se mantienen ahí mientras el coche va ganando velocidad paulatinamente, pero sin que el “empuje velocístico” se corresponda ni con el nivel sonoro ni con las expectativas del conductor.

Honda HR-V

Se pueden aliviar algo estos “síntomas” usando el cambio de un modo manual mediante las levas posicionadas detrás del volante. Porque puede bloquear el variador continuo en 7 posiciones simulando otras tantas marchas. Y también tiene un modo Sport de funcionamiento. En cualquier caso, y en plena eclosión de los cambios automáticos de doble embrague, un cambio de estas características no resulta ni agradable ni eficiente.



PRESTACIONES TRANQUILAS Y CONSUMOS SENSIBLES

Las prestaciones y los consumos podemos considerarlos correctos para el nivel de potencia y el tipo de utilización más común que tendrá un modelo de estas características.

Sin embargo, no podemos obviar que el tipo de cambio utilizado y ya explicado con anterioridad condiciona ambos apartados. Y basta con recurrir a los datos oficiales de prestaciones para entenderlo: el automático emplea 11,2 segundos en acelerar de 0 a 100 km/h. Con cambio manual, 10,2 seg. Mientras que la velocidad máxima del automático es 187 km/h por 192 la del manual. 

Cifras al margen, podríamos decir que corre más de lo que parece pero menos de lo que merece. Porque el motor empuja pero pierde mucha energía en las fases de aceleración. En consecuencia se desenvuelve con mucho mas agrado de uso en trazados despejados y haciendo una conducción tranquila, que en un puerto de montaña o haciendo adelantamientos.

Honda HR-V

A los consumos también les afecta el tipo de transmisión. Nos ha gastado 7,5 litros/100km viajando por carreteras fáciles que permiten velocidades sostenidas y con pocos cambios de ritmo. En una utilización un poco más plural o agilizando el ritmo de marcha sube un litro más. Cifra esta que se mantiene en ciudad donde el sistema Stop/Start es de gran ayuda. Pero es muy sensible al uso exigente en forma de aceleraciones frecuentes. Tanto, que el gasto de combustible se llega a duplicar.



COMPORTAMIENTO: EFECTIVIDAD SIN SENSACIONES

Las suspensiones del HR-V son firmes y en las pequeñas irregularidades pueden llegar a parecer secas. La absorción de las irregularidades grandes es mejor y en cualquier caso esa firmeza propicia un buen comportamiento en términos de estabilidad porque los movimientos de la carrocería son bastante contenidos a la hora de abordar las curvas. Tiene además un buen agarre al asfalto propiciado por los neumáticos 215/55R17 que monta y que le permiten una buena velocidad de paso por las curvas. Además la potencia, filtrada por el cambio, no es suficiente para poner en apuros al chasis. 

Solo echamos en falta un poco más de tacto de conducción. Porque la dirección tiene la firmeza adecuada pero no “transmite” información de lo que pasa entre las ruedas y el asfalto. Algo típico en la mayoría de sistemas con asistencia eléctrica, como es el caso, que adolecen de falta de “sensibilidad”.

Por su parte los frenos son consistentes y no desfallecen en caso de utilización intensiva. Y el pedal requiere de un pequeño período de adaptación porque tiene un recorrido muy corto y “entra en acción” con mucha inmediatez.

Honda HR-V



RIVALES

Por tipo de carrocería y nivel de potencia el número de rivales de este Honda es inmenso. También son muchos si sólo consideramos los que tienen motorización de gasolina y cambio automático. Los enumeramos en orden creciente de tarifa y considerando la versión con el acabado más básico que es la que tiene el precio de partida más económico.

El Renault Captur TCe de 120 cv es el que abre la lista con un precio de 18.850 €. Y le siguen: Fiat 500X 1.4 de 140 cv, Mazda CX-3 2.0 de 120 cv, Nissan Juke 1.6G de 120 cv, Peugeot 2008 1.2 de 110 cv, Opel Mokka 1.4T de 140 cv, Suzuki Vitara 1.6VVT de 120 cv, Nissan Qashqai DIG-T de 115 cv, Jeep Renegade 1.4 de 140 cv, y el Skoda Yeti 1.2 TSI de 110 cv con un precio de 24.800 €.

El Honda HR-V 1.5 i-VTEC de 130 cv con el acabado Elegance, el menos equipado, cuesta 24.800 € y por el acabado Executive de la unidad probada hay que desembolsar 27.700 €. En consecuencia, “tiene el honor” de ser el más caro de la categoría y solo el Nissan Qashqai (un coche mas grande) con el acabado Tekna tiene un precio superior al subir hasta los 29.250 €.

Ciertamente “ensanchando” el pliego de condiciones y llegando al umbral de los 150 cv aparecen otros modelos muy significativos y más caros que el Honda; como el nuevo SEAT Ateca 1.4 TSI y el Audi Q3 con idéntico motor. Cuestan 29.620 y 33.020 € respectivamente.

Honda HR-V



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL HONDA HR-V?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que se ha realizado esta prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Honda HR-V 1.5 i-VTEC 130 cv CVT Executive, tomando como referencia una mujer de 32 años casada, con 10 de antigüedad de carné, que vive en Málaga, deja el coche en la calle y recorre hasta 9.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece mejor relación calidad-precio para un seguro a todo riesgo, es Mapfre con un precio anual de 675 €. Mientras que la compañía que ofrece un precio más barato para el seguro a todo riesgo con franquicia de 280€, es Direct con un precio anual de 242 €.



CONCLUSIONES

Retoma Honda las siglas HR-V para aplicarlas a un modelo bien resuelto estéticamente y con un habitáculo bien presentado y con toques de originalidad y modernidad. Es muy amplio para cuatro personas y la parte práctica la ponen los asientos posteriores con la posibilidad de plegar la banqueta hacia arriba, o el hueco entre los dos asientos delanteros por los diferentes usos que permite. Y no hay que olvidar tampoco la buena capacidad del maletero. Ciertamente, el confort del habitáculo merecía una mejor insonorización del motor.

Honda HR-V

La mecánica de gasolina que probamos se siente potente y “dispuesta a empujar” pero el cambio automático de variador continuo es un lastre para las prestaciones, los consumos y el agrado de uso. Solo quien utilice el coche en el ámbito urbano o semiurbano y no realice aceleraciones frecuentes encontrará en el un aliado. Para los restantes usuarios el cambio manual será mucho más recomendable. En consecuencia las prestaciones son suficientes pero “tranquilas” y los consumos muy variables en función del tipo de utilización.

El precio es alto, pero Honda, sin llegar a ser una marca Premium, aporta un glamour y una exclusividad superiores a la de los fabricantes generalistas.



A favor

- Presentación exterior e interior (líneas de la carrocería agradables, elegantes y sin estridencias. Y el habitáculo está bien acabado, transmite modernidad y tiene soluciones originales)

- Habitabilidad para cuatro (tiene mucho espacio para las piernas detrás. A lo ancho no tanto. Cuatro viajan comodísimos)

- Maletero (la capacidad de equipajes es muy buena. Ayuda el hueco, enorme, de la rueda de repuesto que no tiene porque viene con kit de reparación de pinchazos)

En contra

- Cambio automático CVT (el sistema de variador continuo aporta más inconvenientes que virtudes. Aconsejable solo para uso urbano o conductores “tranquilos”)

- Ruido motor (cuando gira alto de revoluciones el ruido que transmite al habitáculo es excesivo. Resulta incómodo)

- Prestaciones/consumos (el cambio penaliza ambos apartados. Si la conducción incluye aceleraciones frecuentes el consumo se dispara)

- Precio (es más caro que los rivales naturales. El glamour de la marca le da, en compensación, una cierta exclusividad)

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Alex Blanco
Junio 2016

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