Prueba FORD S-MAX
Titanium 2.0 TDCi 180 CV PowerShift 7P

El GTI DE LOS MONOVOLÚMENES DIESEL

Sin perder la esencia y las virtudes de un monovolumen, el S-Max en esta versión diésel de 180 caballos, con cambio automático de dos embragues y un chasis magnífico, da muestras de una agilidad de marcha, un aplomo y unas sensaciones de conducción que transportan al mundo de la deportividad.

  

LA FUERZA DE LA ESTÉTICA

El S-Max es el monovolumen grande más vendido en nuestro país. La forma descendente de su carrocería en la parte posterior le da un aire más dinámico y menos “de furgoneta” que el resto de congéneres y ese factor ha decantado muchas ventas a su favor. Lógicamente eso implica unas plazas posteriores algo más angostas y si tenemos que cargar equipaje hasta el techo también un volumen inferior. Pero Ford lo tiene resuelto con el Galaxy que es el mismo coche pero con una trasera de monovolumen convencional.

Además de la estética, el S-Max que probamos hace gala de un dinamismo estupendo, tanto en lo que hace referencia a las prestaciones y a la estabilidad, como respecto al tacto directo de conducción del que puede presumir. De ahí que podamos calificarlo como el GTI de los monovolúmenes diésel cuando este tipo de carrocería y la deportividad parecen, a priori, conceptos poco compatibles.

Ford S-MAX



LAS SIETE PLAZAS

Probamos la versión de 7 plazas del S-Max que cuesta 750 € más que la de 5 plazas pero resulta extraordinariamente polivalente. Lógicamente todos los asientos son individuales. Los dos delanteros de la unidad de pruebas, que eran los opcionales con múltiples posibilidades de regulación eléctrica y hasta con función de masaje, resultan cómodos y recogen bien el cuerpo en las curvas, pero les falta algo de anchura para alojar adecuadamente a las personas más corpulentas. La fila intermedia tiene espacio para las piernas y anchura suficiente para viajar a lo grande. Además los tres asientos están posicionados algo más altos que los delanteros lo que incrementa la visibilidad y la sensación de espacio, tienen regulación longitudinal y los respaldos reclinan ligeramente.

Por su parte la tercera fila sólo es adecuada para niños porque la banqueta está situada muy cerca del suelo. En cambio, desplazando la fila intermedia hacia adelante hay espacio suficiente para las piernas sin menoscabo del confort de los “desplazados” que seguirán pudiendo acomodar holgadamente sus extremidades inferiores.



HABITÁCULO MUY PRÁCTICO

En el habitáculo encontramos infinidad de cosas prácticas que hacen más agradable la vida a bordo: mesitas tipo avión detrás de los dos asientos delanteros, espejo específico para “controlar” las plazas traseras (muy útil cuando se viaja con niños), toma de corriente de 230 V, etc. También hay muchos huecos para dejar cosas. Algunos muy prácticos como el portabebidas de dos alturas (permite alojar una lata de refresco o una botella alta) la “guantera” de encima del salpicadero, el cajón bajo el asiento del copiloto, o el gran hueco de debajo del reposabrazos central delantero. Otros, en cambio, son menos útiles, como el situado detrás de la consola central por su difícil acceso, o los receptáculos de las puertas traseras por su pequeño tamaño.

Ford S-MAX

A su vez el puesto de conducción está bien resuelto por ergonomía y posibilidad de regulaciones, la instrumentación es medio digital (la zona central), medio analógica (la zona perimetral) y la visibilidad tiene la laguna de un marco de parabrisas izquierdo que molesta en las curvas o en las maniobras hacia ese lado. En contrapartida los parasoles tienen una práctica regulación extensible para cuando se colocan en posición lateral. Y las cámaras de video delanteras y traseras facilitan mucho las maniobras.

Respecto a los acabados, nada que objetar. Los ajustes son correctos y los materiales de los recubrimientos resultan agradables al tacto y a la vista. La pantalla central táctil es práctica y en general los menús no son “liosos”. Además está bien insonorizado y se viaja con un nivel de confort muy alto que en nada tiene que envidiar al de una berlina.



MALETERO A LA CARTA

Ford no facilita los datos oficiales de carga hasta la bandeja cubreequipajes de las diferentes configuraciones como es habitual en las mediciones de maleteros. No obstante, y como sucede con la casi totalidad de monovolúmenes, en configuración de 7 asientos, el espacio que queda para maletero es muy pequeño (aprox. 200 litros). En cambio, plegando los dos asientos traseros y con las 5 plazas delanteras útiles el espacio mínimo de carga es enorme (aprox. 600 litros midiendo hasta la altura de la cortina cubreequipajes y con la fila posicionada lo mas atrás posible). Con solo los dos asientos delanteros en uso, el espacio es ya digno de una furgoneta con un fondo (desde los respaldos al portón) que se va a los 2 metros de profundidad.

Destacar que los cinco asientos traseros se pueden plegar muy cómodamente desde el maletero accionando unos interruptores (el desplegado es manual) y que el suelo resultante queda completamente plano. Además hay rueda de repuesto de emergencia y está alojada bajo el maletero en el exterior del coche. Y la cortinilla cubreequipajes es un engorro cuando se retira de su alojamiento porque no se ha previsto ningún sitio para guardarla y es tan grande que no cabe, por ejemplo, en la zona de los pies de la segunda fila

Todo sumado estamos ante un coche con una modularidad y una polivalencia estupenda por lo que resulta muy práctico y agradable de utilizar.

Ford S-MAX



TURBODIÉSEL DE 180 CV Y CAMBIO POWERSHIFT

El S-Max que probamos está propulsado por un turbodiésel de 2.0 litros TDCi en la versión de 180 cv. Un motor con un abanico de potencias muy grande ya que también esta disponible con 120, 150 y 210 caballos. Este último biturbo.

Su funcionamiento es impecable por el ímpetu que muestra y por la progresividad con la que entrega los caballos. Es el fruto de un par muy generoso que invita a manejarlo en la zona baja y media de revoluciones más que en la alta. De hecho Ford declara que la potencia máxima se obtiene a 3.500 rpm por lo que no sirve exprimirlo por encima de las 4.000 revoluciones.

En cualquier caso, estas particularidades solo se pueden observar si se usa de manera manual el cambio automático de dos embragues al que Ford ha puesto el nombre de Powershift. Lógicamente cuando funciona automáticamente es él el que decide cuando pasa de una relación a otra, cosa que hace con suavidad y mucha rapidez. El uso manual se realiza con dos levas posicionadas detrás del volante y no hay función secuencial en la palanca como es habitual.



PRESTACIONES Y CONSUMOS

El poderío de esta mecánica y la eficacia del cambio derivan en unas prestaciones estupendas que le permiten una marcha muy desahogada independientemente de la carga o de la orografía de la carretera. De hecho acelera de 0 a 100 km/h en solo 9,5 segundos, una cifra muy buena para un vehículo de estas características.  Además como el cambio es muy efectivo, si es necesario, transforma las recuperaciones en aceleraciones, reduciendo marchas. En consecuencia, es siempre muy ágil cuando hay que afrontar cambios de ritmo (adelantamientos, incorporaciones a autopistas/autovías, etc.) y esa vivacidad le da un toque de deportividad nada usual en coche de esta categoría.

Ford S-MAX

Los consumos son razonables teniendo en cuenta el nivel de prestaciones. En condiciones favorables se conforma con 7 litros pero sube a 8 con facilidad a poco que se avive la marcha. También merodea los 8 litros en condiciones variadas de uso o incluso en ciudad donde el sistema Stop/Start le ayuda. Sin embargo, el consumo es muy sensible a la utilización exigente. De hecho, si se usa de manera intensiva la fuerza de sus aceleraciones en zonas como un puerto de montaña, supera con facilidad los 10 litros.



COMPORTAMIENTO MUY BUENO

La estabilidad es uno de los puntos fuertes del S-Max. Porque tiene un chasis magnífico que propicia una velocidad de paso por las curvas muy alta sin que ello implique flotabilidad o balanceos de la carrocería. Algo muy típico en vehículos de estas características. De hecho, a sus mandos se tiene la sensación de estar conduciendo un coche con el centro de gravedad más bajo de lo que realmente esta y de ahí que las inercias derivadas de su tamaño y peso (1.734 kg) estén muy minimizadas.

Transmite así mucha confianza y aplomo y hasta tiene un toque de deportividad por lo plano que gira en los apoyos, y por lo bien que el eje delantero se inscribe en las curvas mientras el trasero siempre va sobre raíles. La unidad que probamos montaba además el conjunto de llantas/neumáticos 235/50R18 en lugar del equipamiento de serie que contempla llantas de 17 pulgadas y también las suspensiones opcionales que permiten regular la dureza de la amortiguación. Se puede así escoger entre tres niveles de firmeza (Comfort, Normal y Sport) y poner el coche a gusto de cada conductor o variarlo en función de las condiciones del asfalto. En cualquier caso en Sport puede resultar algo seco para la “filosofía” de un monovolumen.

A su vez la dirección cuenta con asistencia eléctrica y tiene un nivel suficiente de firmeza pero el tacto resulta algo artificial por carecer de progresividad en la fuerza del giro, lo que resta algo de agrado de uso y precisión.

Respecto a los frenos hay que decir que deceleran muchísimo y en consecuencia dan mucha seguridad. Pero en una utilización exigente (bajadas de puertos de montaña por ejemplo) llegan a acusan la fatiga y pierden eficacia.

Ford S-MAX



RIVALES

La lista de monovolúmenes grandes ha ido decreciendo en los últimos años ante la pujanza de los todocaminos medianos y grandes, algunos con capacidad para siete ocupantes.

Por ello, con configuración de 7 plazas, el nivel de potencia de nuestro protagonista y vinculado a un cambio automático, solo hay cuatro modelos más en el mercado. El que tiene el precio más ajustado es el S-Max: 35.800 €. El Renault Espace 1.6 dCi Twin Turbo de 160 cv cuesta 36.350 € y en esta ultima generación pierde su condición de monovolumen puro para hacer un guiño a los todocaminos o “Crossover”. Es muy confortable, gasta menos que el Ford pero pierde en dinamismo.

Ford S-MAX

El Ford Galaxy también puede ser un rival del S-Max. En realidad es el mismo coche con una carrocería más cuadrada por detrás que le permite tener una tercera fila de asientos con el mismo nivel de habitabilidad y confort de la intermedia. El precio sin embargo asciende hasta los 41.100 €.

También son coches idénticos el Volkswagen Sharan y el Seat Alhambra. Cuestan 42.610 € y 43.021 € respectivamente con un motor 2.0 TDI de 184 cv y el cambio de doble embrague DSG. Su mayor singularidad respecto a la competencia viene dada por las puertas laterales correderas. Una solución más practica para este tipo de automóviles que las convencionales de bisagra.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL FORD S-MAX?

En nuestro comparador de seguros, a la fecha que se ha realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Ford S-MAX Titanium 2.0 TDCi 180 CV Powershift 7 plazas, tomando como referencia un hombre de 41 años casado, con 20 de antigüedad de carné, que vive en Villalba (Madrid), deja el coche en garaje y recorre hasta 18.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo, es Axa Seguros con un precio de 194 €.



CONCLUSIÓN

Es el líder del mercado y eso dice mucho de sus cualidades. Como monovolumen combina como ningún otro estética, capacidad de carga, modularidad y polivalencia de uso. Además es cómodo y tiene unas cualidades dinámicas estupendas tanto por prestaciones como por estabilidad de marcha; algo que acompaña con un tacto muy directo de mandos y de conducción que le da un toque deportivo nada habitual en la categoría. Y como guinda el precio en relación a la competencia es muy interesante.

Ford S-MAX



A favor

- Estética de la carrocería (la forma descendente de la trasera le aporta dinamismo y le quita “sensación de furgoneta”. Un acierto)

- Precio (es el más barato, lo que sumado a sus múltiples virtudes han posibilitado que sea el líder del mercado)

- Prestaciones y comportamiento dinámico (Es ágil por motorización y sobre todo por un chasis muy estable y de reacciones muy directas capaz de satisfacer a los conductores con pretensiones deportivas)

- Habitáculo (confortable, bien acabado, modulable y espacioso. Difícil pedirle más)

En contra

- Resistencia de los frenos (muy buenos en potencia de retención pero algo escasos de resistencia a la fatiga)

- Cortina cubreequipajes (muy grande, no hay sitio donde colocarla cuando se retira de su emplazamiento. Un engorro)

- Puertas traseras convencionales (para un monovolumen las puertas traseras deslizantes son siempre mas practicas. Se echan de menos)

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Alex Blanco
Febrero 2015

Busca tu coche

Marcas Modelos
Buscar coche
USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continuas navegando entendemos que aceptas las condiciones Política de cookies USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar la navegación por nuestra web, así como para mejorar nuestros servicios y mostrarte la publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de los hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Cerrar