Prueba FORD MUSTANG GT
V8 5.0 Convertible

NACIDO PARA CORRER Y BEBER

51 años después de su lanzamiento, por fin llegó a Europa un “pony car” norteamericano equipado con un V8 de cinco litros de cilindrada. También está disponible con la opción conservadora de cuatro cilindros más racional para los gustos europeos. Tiene uno de los comportamientos más refinados de su historia, un poco más cercana al estilo europeo pero manteniendo la esencia y la tosquedad de los coches americanos de siempre

  

LA ÚLTIMA ENTREGA

Un coche deportivo que en 50 años ha vendido 9,3 millones de unidades y que de repente alguien en Detroit, medio siglo después, pensó que había llegado el momento de entretener también a otros, en este caso a nosotros los europeos. Cuando desarrollaron esta última entrega de Mustang, ya tenían en mente no sólo al mercado americano si no que sabían que lo exportarían a Europa, de ahí que lo fabricaran con dos motorizaciones, una para cada uno de los gustos de los dos continentes. Remontándonos al pasado, en 1964 el Ford Mustang supuso un soplo de aire fresco en el mercado deportivo estadounidense, considerado como un Pony car, es decir, un coche pequeño con un gran motor, con el paso de los años, el Mustang ha pasado por innumerables cambios de estilo y dimensiones. Esta nueva entrega culmina con el largo proceso de innovación ofreciendo un estilo único en su clase aunque añade una refinada aerodinámica y un desarrollo en ingeniería y tecnología de última hornada. Los años van pasando pero las formas del Mustang nunca envejecen o envejecen muy bien. El trabajo de los diseñadores de Ford ha sido francamente complicado por tener que rehacer un mito e intentar no perder las reminiscencias de sus antepasados. Pero lo han conseguido, el Ford Mustang tiene un frente y perfil que permanecen inconfundibles con el paso de los años a pesar de la actualización aerodinámica. Es una mezcla en donde se alude a los Mustang de los gloriosos 60 junto con soluciones de vanguardia para atraer a los clientes modernos. La parte delantera recuerda al hocico de un tiburón, el contorno de los faros es otro guiño al pasado con las tres rayas brillantes. Completan las líneas de este deportivo un techo bajo y un largo capó bien esculpido que logra un conjunto que capta la atención de cualquiera que se cruce ante él.

Ford Mustang GT



MODELOS Y VERSIONES

Se ofrece con dos tipos de carrocería, Fastback y Convertible (descapotable) como la de esta prueba. La propuesta de Ford es de dos motorizaciones: un cuatro cilindros DOHC de 16 válvulas de 2.3 litros Turbo EcoBoost con 317 caballos y el 5.0 V8 de 421 caballos. El motor va colocado en la parte delantera y la propulsión es a las ruedas posteriores, la caja de cambios es habitualmente manual de seis relaciones pero se ofrece una variante automática también de seis velocidades en opción. El precio de partida del modelo 5.0 V8 de esta prueba es de 46.500 euros que aumentan hasta los 50.500 al ser este convertible. A este precio hay que añadir: pintura metalizada, tapicería de cuero, navegador con pantalla táctil SYNC2+12 altavoces, asientos calefactados y refrigerados, sensor de parking trasero y alarma perimétrica. Con todos extras añadidos el precio de esta unidad es de 54.100 euros. Existe un Ford Mustang desde 39.500 euros.



INTERIORES

Con un tamaño similar a los de la penúltima generación, 4,78 metros, ofrece una habitabilidad de 2+2 pasajeros además de un maletero con un buen volumen de carga, 332 litros (408 litros en versión Fastback) superior a la de muchos rivales europeos. El interior es uno de los aspectos más positivos dentro de esta evolución. Ford no quiso que se perdiera la identidad por lo que introdujeron un salpicadero masivo con piel, elementos aeronáuticos y diversos detalles típicos del modelo como un volante de gran radio y una placa con el logotipo del caballo galopando y las palabras “Mustang, desde 1964”. Muy cómodo el acceso a las plazas delanteras, la tapicería de cuero fino, tiene asientos delanteros anatómicos que se adaptan como un guante y son cómodos pero no sujetan bien el cuerpo en conducción deportiva. Pueden ir calefactados y ventilados en opción algo aconsejable para un modelo descapotable. No puede decirse lo mismo de la parte trasera, con espacio para dos pasajeros adultos aunque estos se encontrarán algo justo el hueco para las piernas, especialmente si los pasajeros delanteros son altos. El acceso, con el techo cerrado, tampoco es brillante no solo por el escaso hueco si no por el sistema de abatir los asientos. Solo para la versión fastback, están disponibles unos asientos Recaro con ajuste manual con el fin de ahorrar peso.

Ford Mustang GT

Su sistema de información y entretenimiento se basa en el Sync 2 de Ford con pantalla táctil de ocho pulgadas e incluye un sistema de audio, de buenísima calidad, con nueve altavoces (12 en opción). El display central también sirve como monitor para la cámara de visión trasera que también es de serie. Volante regulable en profundidad y altura y con un diámetro un poco grande para las últimas modas europeas pero que está en sintonía con lo que es habitual en un coche americano. Bajo la pantalla central y “escondido” entre los numerosos botones, encontramos el botón de arranque flanqueado por cuatro interruptores de tipo aviación con funciones de selección de modo de luces de emergencia, modos de conducción, regulación de la dirección asistida y control de tracción. Todos los controles están bien colocados y cerca de la mano del conductor, pero requieren de un periodo de estudio para memorizar la función de cada uno ya que se cuentan, solo en la consola central, alrededor de la treintena. La acción de retirar el techo de lona es sencilla y comienza con el desenganche manual de un tirador en el techo. Después mediante un botón y en solo 10 segundos, la capota se pliega detrás de los asientos traseros. Una vez que el techo está desplegado, quedan unos huecos visibles que se pueden tapar con dos piezas plásticas de forma manual. No es un coche apropiado para circular rápido descapotado, a partir de los 100 kilómetros/hora el viento resulta molesto.



EN CARRETERA

Inevitable pensar en Steve McQueen en la película Bullit durante los primeros kilómetros. Ya había conducido alguna unidad de Mustang en el pasado pero este ronroneo del V8 produce cierto cosquilleo placentero al imaginar lo que se esconde bajo el capó. Una vez que nos acostumbramos a estar a bordo de esta leyenda con ruedas, incluso en esta interpretación más moderna, intentamos ser más atrevidos para ir averiguando donde se encuentran los límites de motor y chasis. Los límites del GT son bastante bajos, en especial en invierno con el asfalto mojado. Con un sistema de control de estabilidad bastante liberal, sin duda hay potencial para meterse en problemas. Un área donde los Mustang siempre han flaqueado es en la suspensión y en el manejo deportivo extremo. No en esta ocasión, en el pasado estaban desarrollados para acelerar muy rápido pero siempre en línea recta, cuando llegaba el momento de tomar una curva a alta o media velocidad, siempre salían a la luz su peso y la masa que desplazaba lo que le convertía en un vehículo poco eficaz, sobre todo en comparación con los afinados deportivos europeos. Esto, en cierto modo, se mantiene hoy en día aunque se ha suavizado bastante. La nueva configuración de suspensión trasera sin duda mejora este apartado, pero el aumento de peso (60 kilos más en el Convertible) le sigue haciendo parecer algo más torpe en comparación con los GT europeos de última hornada. En apoyos fuertes se produce cierto cabeceo y balanceo en las curvas. Los frenos, encargados a Brembo con discos de 380 mm de diámetro y seis pistones, tienen un mordiente instantáneo y detienen al “pequeño pony car” de forma radical e instantánea, de los mejores que he probado últimamente. Nuevas tecnologías se incorporan para ajustar el tacto de la dirección y de la respuesta a cada conductor. Además de los diferentes modos de conducción (normal, deportivo, pista y nieve), el volante puede variar su asistencia entre tres programas diferentes: normal, sport y confort.

Ford Mustang GT

En el cuadro de mandos principal, entre los dos relojes, se encuentra una pequeña pantalla que ofrece información sobre el funcionamiento del motor. De hecho nunca había visto tanta cantidad de información. En este amplio menú se puede visualizar desde la aceleración (medido en G), temperatura de aceite de transmisión, temperatura de la culata, voltaje de la batería, temperatura del aceite motor, presión de aceite, presión de sobrealimentación, relación aire-combustible, además de poder medir frenadas en tiempo y distancia, aceleraciones y diversos cronometrajes para utilizar en circuito.

La estética de la personalidad del Mustang está decorada con un estilo de arquitectura clásica de coche deportivo de los años 50-60, y esto termina por afectar también a todo lo que rodea a su conductor, especialmente en la visibilidad del frontal. Con un capó largo y alto que es casi una proyección del poder que esconde bajo él, el piloto debe ajustar la posición del asiento más bien alto para tener una buena visión de la carretera que hay delante. Este apartado es algo incómodo en la circulación en ciudad o en sitios complicados pero una vez que se sale a carretera abierta desaparece. Muy cómodo si circulamos en el modo Confort donde las suspensiones absorben muy bien las irregularidades de la carretera y el ajuste es bueno ya que no se escuchan crujidos en el interior habituales en algunos modelos cabrios. La transmisión manual es rápida, precisa y la palanca se encuentra en el sitio preciso. Resulta francamente agradable y divertido manejar el cambio. En general su conducción, aunque no sea tan efectiva, si es muy placentera y cargada de sensaciones que solo un coche con su configuración mecánica es capaz de transmitir.

Ford Mustang GT



CONSUMOS REALES DURANTE LA PRUEBA

¿Podría ser el Mustang un coche para usar todos los días? Absolutamente sí, pero en Estados Unidos, donde el precio de un depósito lleno no se llevará más de 30 euros. Con los precios de combustible en España es algo más complicado. Durante esta prueba no hemos sido capaces de bajar de 12,2 litros/100 kilómetros circulando a 120 kilómetros/hora y en ocasiones la media de consumo se ha mantenido en 21 litros/100 kilómetros.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL FORD MUSTANG?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que se ha realizado esta prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Ford Mustang GT V8 5.0 Convertible, tomando como referencia un hombre de 55 años soltero, con 36 de antigüedad de carné, que vive en Barcelona, guarda el coche en garaje privado y recorre hasta 10.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece mejor relación calidad-precio para un seguro a todo riesgo, es Regal con un precio anual de 850 €. Mientras que la compañía que ofrece un precio más barato con un seguro a todo riesgo con franquicia de 300€, es Génesis con un precio anual de312 €.

Ford Mustang GT



RIVALES Y CONCLUSIONES

Lógicamente es más racional el bloque de cuatro cilindros 2.3 litros EcoBoost que el V8 americano de 421 caballos salvajes. Pero quien quiera deleitarse con un sonido “celestial” deberá optar por esta segunda opción. Bebe mucha más gasolina, cerca del doble, pero este último es capaz de emitir el mismo ronco relinchar de sus antepasados. Se espera que la decisión de los compradores se reparta a partes iguales entre los dos motores. El Mustang tiene un precio razonable para lo que ofrece y ofrece bastante. Otro deportivo rival europeo podrá ofrecer un mejor consumo o un comportamiento más refinado en conducción pero el Mustang tiene una personalidad que enamora y engancha, además de su precio difícilmente alcanzable por ningún otro deportivo de similar potencia. Por su sonido, por su tosquedad deportiva, pocos modelos elevarán a su conductor al plano en el que este mito lo hace. Es un coche brutal en la forma y en el fondo dotado de un maravilloso motor políticamente incorrecto. El Mustang ofrecerá dosis elevadas de placer y emoción a su conductor, algo que a día de hoy, no abunda demasiado entre los deportivos actuales.



A favor

- Estética (de apariencia imponente sigue conservando el estilo de sus antepasados)

- Precio (nadie que tenga una potencia similar se le acerca en precio)

- Frenos (la frenada de los Brembo llama la atención por su eficacia y al tratarse de un coche de este peso, potencia y volumen, es bastante tranquilizador)

- Confort (de no ser por el consumo excesivo, podría ser utilizado como coche de diario)

En contra

- Consumo (tiene una sed elevada de combustible, por lo que consume resulta complicado para ser utilizado como coche de diario)

- Plazas traseras (los asientos tienen un buen tamaño y confort pero no queda mucho sitio para colocar las piernas)

- Acabados (son razonablemente correctos pero quedan a cierta distancia de los deportivos europeos, en algo se tiene que notar las decenas de miles de euros menos que cuesta)

Prueba y Redacción: Miguel A. Corcuera
Fotos: Alex Blanco
Abril 2016

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