Presentación DUCATI SCRAMBLER SIXTY2

BABY SCRAMBLER

Ducati pone en escena otro miembro de la “familia Scrambler”, la más joven y desenfada del grupo italiano, la Sixty2, una moto especialmente dirigida a los usuarios europeos del carné A2

 

Cicerón decía que “las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos” y aquí tenemos la del carné de conducir motos A2, que ha obligado a las marcas a replantear su oferta para atraer a esos, cada vez más numerosos, conductores. Por otra parte hay cifras que dicen que muchos de esos conductores que acceden al A2, no tienen intención de hacer otro examen para subir a la categoría A y con los 47 CV como límite permitido con su licencia, tienen suficiente para saciar sus ansias motociclistas durante toda su vida. Para ellos, este tipo de motos “A2” puede ser una buena opción.

¿Y para los demás, los que si quieren subir al “A”? Pues en mi modesta opinión eso es “harina de otro costal”, pues en el caso de esta Scrambler Sixty2 estás pagando 7.790 euros por una moto de 399 cc y 41 CV. Está claro que es una bicilíndrica en “V” y toda una Ducati, pero por 8.350 euros, esto es 560 “pavos” más, tienes una Scrambler Icon, de 803 cc y 75 CV que puedes limitar, además cuenta con mejores componentes y una terminación más cuidada.

 

COMO ES LA SIXTY2

Pero bueno dejemos los argumentos legales y comerciales aparte y voy a contarte como es la Sixty2. Básicamente es una Scrambler, con el motor “desmodue” refrigerado por aire de dos válvulas, del que aprovechan sus cárteres y estructura, para hacer un bicilíndrico de 399 cc con casi todo el interior rediseñado. Los pistones son de 72 mm de diámetro y la carrera ultra-corta de solo 49 mm (88x66 mm en la 803 cc). Va alimentado por un sistema de inyección electrónica monocuerpo con tobera de 50 mm y se declaran 41 CV a 8.750 rpm y un par de 34,3 Nm a 7.750 rpm. Con estas cifras el motor tiene que ser muy robusto y proponen unos intervalos de mantenimiento cada 12.000 kilómetros.

En el apartado ciclista encontramos más modificaciones, bajando la calidad de los componentes. El basculante en vez de tipo banana de aluminio es de chapa de acero, la horquilla delantera invertida se sustituye por una Showa convencional que mantienen el diámetro de sus barras en 41 mm, el disco delantero reduce su diámetro de 330 a 320 mm y la pinza pasa de cuatro a dos pistones. El tamaño general de la moto se mantiene y en el peso apenas notamos diferencia, es solo 3 kg más ligera que su hermana mayor, situándolo en 183 kg con los llenos hechos.

En marcha se comporta como cabe esperar, el motor va muy suave, suena poco, el cambio es típico Ducati, preciso de tacto y recorrido correcto, va unido a un embrague multidisco de accionamiento muy dulce. Cuando abrimos el puño de gas la respuesta a nuestras solicitudes, como es lógico, poco tienen que ver con su hermana de 803 cc. Todo sucede más despacio y me da la sensación de ir en una Scrambler a “cámara lenta”, que por otro lado, los conductores con menos experiencia agradecerán por esa obligada amabilidad.

Ducati Scrambler Sixty2

En cuanto a la posición de conducción no varía prácticamente nada. Es una Scrambler, con el manillar alto y ancho, a mi juicio un poquito en exceso, el asiento amplio, cómodo, se encuentra a solo a 790 mm del suelo y transmite a su conductor esa agradable sensación de control, seguridad y manejabilidad. La medida de la cubierta trasera ha perdido algunas tallas de anchura y pasa de 180 a 160, lo que alivia un poco el trabajo del motor y aligera el tacto de la moto en los cambios rápidos de dirección. Lo cierto es que la Scrambler para tratarse de una “ochocientos” es una moto de dimensiones recortadas, pero para ser una “cuatrocientos” tiene una talla grande, con el empaque, ventajas e inconvenientes que todo ello conlleva.

Dinámicamente es una moto que en líneas generales va bien, teniendo en cuenta sus limitaciones y en definitiva, tenemos que dar la bienvenida a este modelo que se suma a la oferta A2 para regocijo de los usuarios de esta licencia. En Ducati saben que no va a ser una moto multitudinaria que vaya a cosechar el enorme éxito de su hermana mayor, pero su intención principal es satisfacer a esos usuarios que buscan el sabor, encanto y exclusividad de la marca italiana, para poder disfrutar de una Scrambler todos los días, sin otras pretensiones.

Ducati Scrambler Sixty2



Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Ducati
Febrero 2016

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