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NORTH WEST 200

PILOTOS DE OTRA PASTA

A cerca de 200 millas por hora (unos 320 Km./h.) los
especialistas en el Road Racing, los mismos que participan en el
TT de la Isla de Man, o en GP del Ulster, celebran carreras de
todas las cilindradas, desde 125 c.c. 2T, a Superbikes, entre
farolas, bordillos, bosques y acantilados. Terminan la carrera
de una cilindrada, suben al podio mientras un mecánico coloca a
pocos metros otra moto en la parrilla de salida, bajan del
podio, se suben en la moto y vuelven a pelear por la victoria...
Sin duda hay que estar hecho de otra pasta.
En la North West 200 hemos disfrutado del ambiente de las
carreras de otra época, algo que sólo se puede lograr en Gran
Bretaña. Los pilotos son accesibles, aguardan pacientemente
firmando autógrafos, haciéndose fotos con los aficionados, y
nunca dicen que no, y los aficionados, con una calma infinita,
guardan cola, sin amontonarse, sin acosar al ídolo, con un
profundo respeto, con veneración.
La North West 200 es otra de las carreras míticas de las Road
Races. Discurre por un circuito de 14 km. que une las
poblaciones norirlandesas de Portrush, Portstewart y Coleraine,
conocido como el triangulo, y sus largas rectas propician que se
alcancen velocidades máximas de más de 300 km/h, por lo que es
considerado por muchos pilotos como el circuito de Road Races
más rápido del mundo. La NW200 nació a la sombra del TT y la
fecha elegida para su celebración (unas semanas antes que el TT),
la convirtieron en el banco de pruebas perfecto para que las
fábricas probaran sus máquinas antes de la cita en la Isla de
Man.
A lo largo de casi nueve décadas esta carrera se ha convertido
no sólo en una preparación para el TT al realizarse poco antes,
sino también en sí misma en un verdadero espectáculo. Además, la
NW200 se suma al atractivo de su emplazamiento, sobre todo si se
aprovecha para hacer turismo en los días libres por unos lugares
bien diferentes a lo que conocemos en nuestro país, ya que
Irlanda del Norte es aún una tierra virgen.
Hay una conocida frase referida a las carreras de este estilo en
las islas: “Feel de Fear, Taste de Danger, Live de Moment.” Algo
así como “Siente el Miedo, Saborea el Peligro, Vive el Momento”,
que estos chicos se aplican en su más estricto sentido. Una
forma de entender e interpretar este deporte, una esencia de
carreras que, efectivamente, solo se puede sentir así en Gran
Bretaña.
Irlanda, como en general en toda Gran Bretaña, es un país con
una larga tradición motorista, y al igual que sus motos, de
todas las épocas, los motoristas sexagenarios abundan por todas
partes, allí es normal ver a un joven sobre una clásica o un
veterano de 70 años sobre una Yamaha R1. Los más de 150.000
visitantes que reciben durante la semana de carreras se ocupan
de poner el resto, vivir la emoción de las carreras viendo pasar
los pilotos, en ocasiones a solo unos pocos centímetros de donde
te encuentras, consiguen crear un ambiente tan especial como
irrepetible.
A diferencia de nuestro país, en que en el momento en que hay
una gran concentración de motos es extremadamente fácil que
aparezca algún descerebrado reventando el motor de su moto,
quemando rueda o haciendo caballitos, allí esto es prácticamente
inexistente, sencillamente porque a nadie se le ocurre
“extripar” el motor de su máquina sabedores de que para lo único
que sirve es para acortar a marchas forzadas la vida del motor
además de para llamar la atención, algo que un auténtico
motorista no necesita hacer, lo mismo vale para los caballitos y
quemadas de rueda, cuando de manera excepcional, a algún
borracho se le ocurre hacer algo de esto, la cara con la que le
mira la gente deja bien claro lo que piensan de él, y si de sus
bocas pudiese salir al unísono lo que piensan del individuo se
podría oír un sonoro “¡subnormal!” en el ambiente.
Y lo anterior nada tiene que ver con que estos moteros sean más
mojigatos, “pringaos” o aburridos que los de nuestra piel de
toro, en el país de la Guinness, lo normal es tomar la cerveza a
pintas (1 pinta = 0.57 litros.) y en cantidades nada contenidas,
es solo, que el placer de disfrutar una moto, una carretera, una
concentración, es algo que no necesita más allá de las sonoras
risas de compartir el momento con los amigos. Esto es algo que
siempre he pensado y que, a cada asistencia a la NW200, el TT de
la Isla de Man, otras competiciones, concentraciones y viajes
por las islas, más claro tengo.
Quiero pensar que unos motoristas que llevan más de un siglo
compitiendo y montando en moto por unas carreteras que tienen el
mismo nivel de belleza que de peligrosidad, que no se amilanan
por las incesantes lluvias o por los asfaltos resbaladizos,
saben lo que hacen cuando van en moto.
TURISMO
Y esto, ir en moto por Irlanda del Norte, es algo realmente espectacular,
especialmente la zona de Causeway Coast en el norte de la isla y sus
alrededores, donde se encuentra uno de los seis condados que la
componen, el de Antrim y zona donde se encuentran las poblaciones por
las que pasa el circuito de la North West 200, se presenta como un
autentico vergel en el que toda una paleta de tonos verdes contrastan
con los azules de cielo y mar.
Muchos son los sitios que nos alegrarán la vista si visitamos Irlanda del
Norte, como Giants Causeway, una zona rocosa, donde las piedras se han
formado de manera espectacular gracias al efecto de la lava contra el
agua. Las rocas son pentágonos casi perfectos, por lo que ha causado que
la gente se invente historias fantásticas, de ahí el nombre de Giants
Causeway (calzada de los Gigantes). Dicen que un gigante construyó estas
estructuras, para defenderse de otro gigante, pero el otro gigante era
mas grande y fuerte que el primero, por lo que cuando vino, destrozó la
mayoría de la construcción, dejando lo que queda hoy en día.
Bushmills Distillery, la destilería más antigua de Irlanda con más de 400
años y donde podremos probar y comprar alguno de los mejores whiskys
Irlandeses; Portaneevey, desde donde podremos observar el Carrick-a-rede
rope bridge, un puente colgante en las cercanías de Ballintoy, situado a
una altura de 25 metros sobre el nivel del mar y que une a una pequeña
isla, en la que existe una pesquería de salmones, con la costa;
Ballymoney, ciudad natal de los hermanos Dunlop, en cuyo museo podremos
ver fotos, motos, trofeos y recuerdos de estos dos ídolos de las Road
Racing; El Armoy Armada, asociación deportiva a la que pertenecieron
Joey y Robert Dunlop, además de un amplio elenco de corredores.
Por supuesto, no podemos olvidar la cercana Belfast, capital de Irlanda
del Norte por cuyos barrios y calles podemos rememorar los lugares que
fueron noticia por los estallidos de violencia hasta finales del siglo
pasado. Aún pueden verse los vastos muros de ladrillo y hormigón
levantados antaño para separar a los barrios católicos de los
protestantes, a fin de evitar disturbios. En la zona oeste de Belfast,
donde la mayoría de los habitantes son católicos, se ven pintadas y
grafitis del tipo "¡Abajo la Reina!" (Isabel II), "¡Viva el IRA!" o
"¡Viva Irlanda!" En cambio, en la zona este, donde la mayoría de la
población es protestante, se leen frases como "¡No nos rendiremos!" o
"¡Aquí no hay Papa ni papado!".
Realmente, Irlanda del Norte es uno de esos sitios que no defraudará a
nadie que decida acudir a visitarla. Si además coincide con la North
West 200... Apaga y vámonos.
ACCION
Esta edición se celebraron seis carreras (1ª de SBK, 1ª de SS, 125 c.c.,
Superstock, 2ª de SBK y 2ª de SS), y el gran triunfador fue Alastair
Seeley, que ganó la primera carrera de Supersport, la segunda carrera de
Superbikes, quedó tercero en la primera carrera de la jornada (la
primera de SBK), cuarto en Superstock y cuarto también en la sexta y
última carrera, la segunda de Supersport... Si hay que estar hecho de
otra pasta para correr una de estas peligrosísimas carreras, imaginaos
como hay que estar para participar en ¡¡Cinco!! en la misma mañana y
terminar todas ellas ganando, en el podio o en las posiciones más
destacadas.
De su misma “calaña”, Keith Amor, ganó en Superstock y terminó entre los
seis primeros en las otras cuatro carreras en las que participó. John
McGuinness se anotó una nueva victoria, al ganar la primera carrera de
SBK, lo mismo que Ian Hutchinson que ganó la segunda carrera de SS y
Paul Robinson se hizo con la victoria en la categoría de 125 c.c. a
pesar de ser un auténtico piloto privado y contar con muy escaso medios.
El gran ausente, por otra parte fue Steve Plater, otro de los favoritos,
que al final de la última sesión de entrenamientos del jueves, sufrió un
accidente en la zona de Quarry Hill cuando iba a más de 150 Km./h. Por
suerte, la espectacular caída se saldó tan solo con la rotura del radio
y el cúbito del antebrazo izquierdo, aunque evidentemente le dejó fuera
de la carrera.

Texto y fotos: Miguel A. Fernández

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