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Igualdad de Oportunidades
Conclusiones de "El Morgan"
La verdad es que no sé si estoy triste o alegre. El motivo es
porque, como ya sabrás, han desaparecido los 250 cc como categoría
de carreras del Mundial. Lo siento un montón y me da mucha pena.
Pero por otra parte aparece Moto 2, un formato moderno, pensado para
motos y tecnologías actuales. En este nuevo formato priman dos
objetivos: equilibrar la igualdad mecánica y contener los gastos. De
esta forma los equipos pueden funcionar con presupuestos asumibles y
los pilotos luchar con armas similares.
La categoría de los 250
cc siempre ha sido algo especial para mí como aficionado. No son ni
pequeñas ni grandes, son motos intermedias y siempre se ha dicho que
en el punto medio está la virtud. Incluso cuando el Mundial constaba
de cinco categorías, 50, 125, 250, 350, y 500, más los sidecar, eran
las motos más equilibradas en su relación tamaño-peso-prestaciones y
hasta en sus costes. Y personalmente como piloto me encantaban. En
mis épocas de “carrerista” era mi cilindrada favorita, tuve una
Yamaha TZ 250 carreras cliente del ’79 (la compré para mi primera
temporada en “senior” en el año 1980) y me costó poco más o menos lo
mismo que una moto deportiva de la época de segunda mano (unas 400 o
450 mil pesetas). Luego al año siguiente tuve una del ’80 y más
tarde una del ’82, ésta ya equipada con el motor de cilindros
separados y válvula de escape mecánica, que le compré al equipo
Venemotos de Carlos Lavado.
Una de las temporadas que
con más agrado recuerdo fue la del ’84, quedé sub-campeón en la
categoría Siluetas-superbike (motos derivadas de serie, lo que es
ahora Superstock) con una Suzuki GSX 1100, me ganó Mingo Gil con una
Yamaha oficial. Y también participé en cuatro carreras del Trofeo
Senior 250, con una Siroco-Yamaha con varias temporadas encima pero
todavía competitiva en ese campeonato, terminé tres veces en el
podio y disfruté un montón del pilotaje de una auténtica moto de
competición.
Luego gracias a mi
profesión como periodista especializado, he tenido oportunidad de
probar alguna de las mejores 250 de carreras del Mundo. La Yamaha de
Juan Garriga, la Honda de Sito Pons, la NSR oficial de Luis D’Antín,
la KTM 250 oficial de Kallio, la Honda oficial bi-campeona del Mundo
de Dani Pedrosa…y me he quedado con las ganas de probar la Aprilia
de Álvaro Bautista.
La realidad es que las
250 de ahora son una pasada en cuanto a efectividad y prestaciones,
pero lo son mucho más respecto a su precio. A principio de los ’80
una buena moto carreras-cliente con una preparación adecuada que te
permitiera luchar por la cabeza del mundial podría costar como dos
veces y media o tres lo que una buena moto deportiva de carretera de
alta cilindrada. Esto traducido a los tiempos actuales es como si
hoy te costara una moto competitiva unos 40.000 euros
aproximadamente.
El año pasado, aunque al
final ganó la Honda de Hiroshi Aoyama, para optar al título de 250
tenías que disponer de una Aprilia RSW “pata negra” como la de
Simoncelli, Bautista, Barbera, Luthi, Debon… pero si de verdad tú
objetivo era ser Campeón del Mundo, tenias que tener otra moto de
reserva en tu garaje, y esto creo que sólo lo tenían Bautista y
Simoncelli. El alquiler de esas dos motos para la temporada con el
mantenimiento, pero sin contar recambios destruidos (es decir
bofetones aparte) el departamento de competición de Aprilia cobraba
más de un millón de euros al equipo correspondiente. ¡Una pasada!
Pero el asunto es que
Aprilia tenía prácticamente monopolizada la categoría y los precios
que ponían eran como las lentejas, si las quieres las comes o sino…
Tal vez por eso a muchos aficionados les alegró que ganara Hiroshi y
su Honda “privada”, entre comillas, pues algo de ayuda de fábrica,
seguro que recibió.
Moto 2 entra en escena
La verdad es que hoy en
día nadie considera a las 250 como una moto de “media cilindrada” y
también es verdad que los motores de dos tiempos como propulsores de
motos de calle, prácticamente han desaparecido. Comercialmente, ¿Qué
interés tienen las dos y medio dos tiempos?: ¡Cero!
La nueva reglamentación
se basa acorde con lo que es considerado hoy como una moto de media
cilindrada, un motor de 600 y cuatro cilindros, que bien podrían ser
también de tres cilindros e incluso de dos. Pero estas últimas
soluciones se han borrado de un plumazo al adoptarse la fórmula de
propulsor único y monomarca para todos los participantes, algo que
no ha sido del agrado de un gran número de aficionados y
profesionales del sector, entre los cuales me incluyo.
Honda ha sido la marca elegida y la base del motor a utilizar en
Moto 2 será poco más o menos el de la CBR 600 RR, convenientemente
revisado y preparado para rendir unos 150 CV medidos en la punta del
cigüeñal. El motor estará limitado a un régimen de giro máximo de
16.500 revoluciones, con lo que se intentará garantizar una
fiabilidad absoluta con unos periodos de mantenimiento de 2.000
kilómetros. En cada GP entre entrenamientos libres, cronometrados y
carrera, se recorren unos 500 km, en teoría los motores deben
aguantar cuatro carreras prácticamente sin tocarlos.
Estos los suministrará
directamente la organización a los equipos (llegarán completos a
excepción del escape) junto con la electrónica, la centralita y el
sistema de toma de datos que es similar al que Honda empleaba en sus
250 de competición. Del mismo modo habrá igualdad en los neumáticos,
Dunlop para todos, y para el carburante y lubricante Agip (del grupo
ENI) es la marca elegida, que también la facilita la organización
con coste cero.
El resto de componentes
son libres, muchos de ellos fabrican sus propios chasis y otros
recurrirán a especialistas del sector como Harris, Bimota, Suter,
RSV, Moriwaki, FTR…
En cuanto a frenos y
suspensiones son de libre elección, eso sí los discos de freno
tienen que ser metálicos, no se pueden emplear materiales cerámicos
ni de fibra de carbono. La mayoría va a emplear las marcas
habituales que suministran a Moto GP, pues ya disponen de
departamentos de atención en competición que se desplazan a cada
Gran Premio y ofrecen servicio y asesoramiento a sus clientes.
¿Cuál es más rápida? ¿Moto2 o 250?
La verdad es que no
estaría muy bien visto que las Moto2 fueran más lentas que las
“antiguas” 250, a pesar de ser motos mucho más baratas de coste y
mantenimiento, respecto a lo que cobraba Aprilia, tienen una
relación peso potencia parecida. Personalmente creo que serán más
rápidas, pero no inmediatamente. “La madre del cordero” se
encontrará, como casi siempre ocurre últimamente en competición, en
los neumáticos y su desarrollo. En Dunlop ya están trabajando en
carcasas, compuestos de goma, perfiles…pero, con a las medidas de
llantas que señala el reglamento, no queda más remedio que utilizar
neumáticos grandes y altos (con bastante perfil) para que la moto
gire y cambie bien de dirección. Las medidas anunciadas por Dunlop a
priori son: 125/75-17” en el tren delantero y 195/55-17” en el
trasero.
En los primeros test de
pretemporada en Valencia y Montmeló las Moto 2 se han mostrado como
un segundo o segundo y medio más lentas que las 250, pero hay que
tener en cuenta que están en su primera fase de desarrollo, es
invierno, el suelo está frío y más inconvenientes… Lo que sí ha
quedado patente es que la competitividad e igualdad están
aseguradas. La parrilla de salida se encuentra a rebosar, y en los
últimos entrenamientos de Cataluña los catorce mejores tiempos se
encontraban dentro del mismo segundo. ¡Esto promete, y la cosa no ha
hecho más que empezar!
Texto: Mariano Urdín

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