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III CLASSIC MOTO
CIRCUITO DEL JARAMA


LA GRAN FIESTA DE LA MOTO
“La gran fiesta de la moto” es una frase que
se suele aplicar a muchos eventos motociclistas, aunque
habitualmente los protagonistas sean los pilotos o el público.
En el Classic Moto es la moto, sin ninguna duda, la verdadera
protagonista.
Concentraciones como Pingüinos o Faro, Grandes Premios como
Assen o Jerez, son celebraciones que reúnen a un gran número de
aficionados que, en el caso de las concentraciones pasan a ser
los verdaderos protagonistas, y en el caso de los Grandes
Premios, coprotagonistas junto a los pilotos que se baten el
cobre en la pista.
Nada de lo anterior sucede durante el fin de semana en que se
celebra el Classic Moto, que este año ha cumplido su tercera
edición, pues aquí, las verdaderas protagonistas son las motos
que, de todas las épocas se pueden ver expuestas y, lo que es
mejor, rodando continuamente en el circuito.
Classic Moto se ha convertido en el evento de referencia de la
moto clásica en el sur de Europa, y respetando la tradición del
orden que en los años 70 tenían los grandes premios, El Jarama
es la primera cita internacional de una lista de eventos que
continuará en un par de semanas en Varano (Italia), y después en
Dijon (Francia), Spa (Bélgica), Mallory Park (Inglaterra),
Nogaro (Francia), Assen (Holanda) e Imola (Italia).
Capaz de reunir más de 300 motos clásicas e históricas de todas
las épocas, el Classic Moto permite a cualquier aficionado a las
motos clásicas (o aficionado a las motos en general), poder ver
en directo algunas de las motos que han hecho historia, por
diferentes motivos, a lo largo del importante camino que ya
lleva recorrido el motociclismo, y que de otra forma, por estar
habitualmente en museos que están lejos de nuestros domicilios,
o simplemente, en colecciones privadas, no se pueden ver.
Como ejemplo de lo anterior, es una Harley Davidson Racer de
1920, que en esta edición le cupo el honor de ser la más antigua
y que en un perfecto estado de restauración salió a pista en
todas las tandas posibles tanto sábado como domingo. Pero no era
la única, pues había una importante selección de motos de los
años 20 a 40, un gran número de motos de serie perfectamente
restauradas, entre las que se podían ver Bimota, Japauto, Norton,
Honda Four, BMW/5, y un largo etc.
Otro tanto ocurría con las motos de Gran Premio, y de nuevo,
después de años pudimos oír y ver rodar la Yamaha 500 de Joan
Garriga, La Kobas de Sito Pons, una Honda ex-Luca Cadalora, la
Derbi de Champi Herreros, la Yamaha YZF de Carlos “pana” Lavado,
y muchas más. Las motos españolas, evidentemente, también tenían
un papel importante en el Classic Moto, y tanto en la pista, en
la categoría de monocilíndricas, donde había una importante
colección de Montesa Impala, además de Bultaco y Ossa, como en
los Boxes, donde se pudo admirar una muestra de la colección de
Ignacio Medina (recuadro aparte), brillaban con luz propia.
Sin duda, una de las cosas más emocionante de ver, son las
evoluciones de los sidecars, entre los que se podían ver algunos
montados sobre motos de serie y otros, auténticos atalajes que
en su momento disputaron el Campeonato del Mundo de Velocidad, a
sus mandos, mucho ex-piloto y mucha ¡mujer!, haciendo de paquete
con una energía que les llevaba a arrastrar sus monos de cuero
por el asfalto.
Aunque como ya he dicho, en el Classic Moto las motos son las
protagonistas, no es menos cierto que para llevarlas hacen falta
pilotos, y de ellos, los había franceses, italianos,
portugueses, holandeses, ingleses y, por
supuesto, españoles,
que además, en muchos casos, lucían nombres tan ilustres como
Carlos Lavado, Champi Herreros, Carlos Morante, José María
Mallol, Andrés Pérez Rubio, Domingo Gil, Pedro Parajuá,
Marcelino García, Nani Fernández de Nicolás...
Con música de los años 60 y 70 sonando por la megafonía del
circuito durante todo el fin de semana, el buen ambiente del
paddock se notaba desde la zona comercial a la pista, de los
boxes a las gradas, ya que todos los aficionados que se
acercaron podían ver y oír arrancar cada una de las motos que
iba a salir a pista, ver como las arreglaban, hablar y hacerse
fotos con los pilotos y por supuesto, verles rodar en multitud
de ocasiones ya que el programa preveía cinco mangas (tres el
sábado y dos el domingo), para cada una de las seis categorías,
a saber: Monocilíndricas y hasta 450 cc, Serie de más de 450 cc,
Sport de más de 450 cc, Históricas y especiales, Gran Premio y
Sidecars.
Verles pasar desde la grada generaba todo un cúmulo de
sensaciones que hacían que nuestra imaginación volase intentando
imaginar como eran las carreras y los motoristas hace ya, en
muchos casos, casi un siglo y en cualquier caso bastantes
décadas. Por supuesto, y como suele ocurrir, la mentalidad a la
hora de rodar de unos y otros, era de lo más variopinta, y desde
los que salían literalmente a pasear, a dar vueltas por tan
legendario circuito a ritmo de paseo, hasta los que,
especialmente con las motos de Gran Premio, iban a por “vuelta
rápida” en cada una de las mangas, lo que motivo alguna que otra
caída, muchas salidas de pista y, en el caso de las más
veteranas, alguna que otra avería, lo que en su conjunto dio que
los operarios de la grúa no tuviesen tiempo ni para ir al
servicio durante todo el fin de semana.
Amigos, aficionados, pilotos, pasear por el paddock del Jarama
durante el Classic Moto es garantía de encontrarte con un montón
de gente interesante, de la que gusta conocer, y uno de ellos,
en esta edición, era Arturo Herrero,
hermano de nuestro campeón
sin título, Santiago Herrero, con el que pudimos echar un buen
rato y enterarnos de sus planes de volver a la Isla de Man para
poderle hacer un homenaje a Santiago. ¡Mantennos informados!, es
una estupenda excusa para asistir al TT de la Isla de Man.
Una gran fiesta sin duda, una oportunidad única para poder rodar
con esa moto clásica que nos estamos restaurando, de poder
conocer a los mejores restauradores de España y Europa, de
comprar o encargar la pieza que nos falta, de ver un buen número
de aficionados con nuestra misma pasión. En tan solo tres años,
el Classic Moto ha sabido convertirse en toda una fiesta de la
moto clásica.
Texto y Fotografías: Mar Loeches
Mayo 2011

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