Una vuelta al Circuito de Alemania
Nürburgring
Como ya hemos comentado, el actual Nurburgring
no tiene nada que ver con el antiguo. Tanto, que las más de cien
curvas que tenía antaño se han visto reducidas a únicamente
quince. Antes de la primera comenzamos la vuelta lanzada por la
recta de meta, a fondo y en la más alta velocidad. Aquí el coche
alcanza unos 300 km/h a final de recta, convirtiéndose la
frenada en un punto importante para poder adelantar.
La primera curva forma junto a la segunda la zona de Castrol S,
remodelada tras las últimas obras de 2002, convirtiéndose en una
especie de chicane lenta. No es una chicane como tal, sino la
sucesión de dos curvas muy continuadas. La primera, la curva 1,
a derechas, y la dos a izquierdas. Para la primera curva se
reduce desde más de 300 km/h frenando mucho, de tal forma que al
pasar por el ápice (2'33 G de fuerza lateral) la velocidad baja
de 80 km/h en primera.
Inmediatamente se acelera buscando la temprana curva 2, a izquierdas, a
través de la cual se pasa a unos 135 km/h en tercera y controlando el
freno y acelerador para no salirse de la curva y con cuidado del sobreviraje. Es una cuesta que parece
amplia, y al poco de pasarla, llega la curva 3, un poco más
cerrada y también a izquierdas. Es la zona Mercedes. Es más
lenta, y se frena hasta los 95 km/h en segunda marcha para
trazarla. Se hace en bajada y los pilotos sufren aquí 2'34 G de
fuerza lateral.
El siguiente giro, siguiendo en la zona lenta del circuito, se
hace también poco después de la curva 3. Es rápida, a más de 150
km/h en tercera, y se aprovecha al máximo la escapatoria de la
izquierda para salir con velocidad a la amplia recta que sigue.
Antes de acabar esta recta se encuentra el punto que parará el
cronómetro para el primer punto intermedio y determinará el
tiempo del sector 1.
Es una amplia recta a pesar de la cual no se superan los 275
km/h antes de empezar la frenada a izquierdas para la curva 5.
Se va frenando a lo largo de la curva, en bajada, que nos
conduce a la curva Ford, la número 6 del circuito, a derechas y
que se traza a 125 km/h en tercera, sufriendo los pilotos 3'3 G
de fuerza lateral. Es una clara zona en bajada y se acelera a
fondo nada más salir de la curva por la zona izquierda para una
zona en la que se acelera al máximo. En esta parte del circuito
hay un ligero giro a izquierdas, pero es tan leve que no se
considera curva. Al final de esa 'recta', los pilotos han
alcanzado los 290 km/h, pero hay que reducir mucho para la curva
Dunlop (7). Para esta curva se baja hasta los 90 km/h. Se trata
de un giro cerrado, lento, a derechas.
Sigue siendo en bajada, aunque a la mitad de la recta siguiente
el terreno se eleva suavemente. Se acelera a tope llegando a la
primera curva de la S de Schumacher (la 8) a unos 260 km/h. No
se toca el freno y se busca rápidamente la segunda curva, la 9.
El coche supera los 280 km/h y se sigue acelerando a fondo hasta
encontrarnos con la curva 10, la Kumho. El ápice de esta curva
se pasa a poco más de 150 km/h en tercera velocidad, a
izquierdas.
Poco más adelante nos encontramos con la curva 11, también
llamada Bit Kurve. Aquí puede apreciarse nuevamente un ligero
descenso, a derechas, trazándolo a unos 165 km/h. Nada más salir
de Bit Kurve, donde los pilotos tienen que soportar 3'3 G de
fuerza lateral, aparece el punto que marca el segundo sector. Se
continúa acelerando a fondo a lo largo de la recta en bajada,
subiendo marchas y velocidad. Llega la curva 12, que más bien es
un pequeño desvío en el cual no se toca el freno y se sigue
acelerando a tope para buscar la chicane de las penúltimas
curvas.
Antes de llegar a la chicane los pilotos superan los 300 km/h.
Es una zona en subida. La chicane NGK está formada por las
curvas 13 y 14. Es una parte lenta, la primera curva a
izquierdas y la segunda a derechas. Se apura al máximo el piano
de la curva 13 para encarar con seguridad la 14. Para trazar la
primera curva de las dos se ha reducido hasta 95 km/h, y no se
toca el freno hasta que el coche no está bien cuadrado en la
segunda parte de la chicane, donde aprovechamos saliendo por la
izquierda para la aceleración.
Se acelera a fondo pero cuando aún no se han superado los 330
km/h llega la última curva, la 15, la curva Coca-Cola. Es a
derecha, no muy cerrada. Se frena hasta 130 km/h y ya en la
mitad de la curva comenzamos a acelerar para empezar rápidamente
a subir la velocidad a lo largo de la última recta, que,
obviamente, es también la primera, finalizando así la vuelta.
