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Circuito de SingapurConclusión de la Carrera 2009Me parece muy curioso esto de competir de noche con tanta luz y tanto aparato. Las fotos son bonitas, espectaculares si alcanzan a los rascacielos. Pero no me gusta este circuito. Estos inventos que se le ocurren a los queridos mandamases de nuestro querido deporte. Sigo con lo mismo: te quitan de países históricos –para muestra un botón, Francia- y te meten en lugares de nula tradición automovilística, llámese Abu Dhabi, Singapur o la Conchinchina. Durante toda la semana se ha hablado de Singapur 2008. Me molesta mucho. No que se hable de ello (hay que hablar de ello, fue algo grave), sino del hecho de que últimamente importan más este tipo de espectáculos que el deporte en sí. Parece que quieren cumplir a rajatabla eso del ‘Circo de la Fórmula 1’. Sobran payasos. Renault ha quedado sepultado bajo un cartelón que dice: ‘Tramposos’. Tocaron fondo, porque una cosa es aprovecharse de agujeros negros del reglamento al más puro estilo Brawn y otra montar la que montaron éstos. Con esas, ING y Mutua se marcharon y dejaron el coche casi pelado. Nadie quiere que le vinculen con la trampa, y menos si hay dinero de por medio, que la pela es la pela. El año pasado insinué lo que al final ha quedado a la luz: el accidente era premeditado. Fui un malpensado pero comprendí que a veces hay que pensar mal. En cualquier caso Piquet y Mosley –en matrimonio de conveniencia- se han cargado de un plumazo a Briatore. Se le echará de menos sin duda. Estoy seguro de que volverá en cuanto la FIA cambie de presidente, pero ya su imagen ha quedado dañada. Grosjean, por cierto, ensayó el viernes al más puro estilo Piquet. Pero hablemos del presente. Hay cosas de las reglas que sigo sin entender. Como en la pole. Queda medio minuto para acabar la sesión, hay un accidente y sacan bandera roja. Vale. Y cuando están los pilotos en la rueda de prensa, se relanza la Q3. Como si fuera a dar tiempo siquiera a salir del box. Lo suyo sería permitir a los pilotos que estuvieran en vuelta completar un giro cronometrado. Sería lo más justo. O cuanto menos poner el reloj a cero y se acabó. No deja de ser injusto, pero al menos no hacemos el numerito. Es injusto, digo, porque Vettel podría haber logrado la Pole Position. Venía mejorando y se vio perjudicado por un accidente ajeno. Por cierto, Vettel se contagió de Sutil –en cuanto a la mala suerte- este fin de semana: pierde la pole desafortunadamente, le imponen un drive-trought por exceso de velocidad en el pit-lane, pierde un retrovisor y acaba con problemas en los frenos. Problemas, por cierto, que también tuvieron Webber (le permiten salir tras su segunda parada porque todo estaba bajo control y se estrella), Alguersuari, Buemi y los dos Brawn GP. Deberían hacérselo mirar y cambiar lo que haya que cambiar en este circuito, no creo en las casualidades. Otra cosa que no entiendo es la doble visión que se tiene de algunos casos. Como en la seguridad. ¿O acaso no fue temerario que tres comisarios salieran a pista en mitad de carrera a recoger las piezas de Glock? En realidad uno lo recogió y los otros dos, como si fueran españoles, veían como el otro trabajaba… uy, perdón, quería decir que los otros dos vigilaban ‘que no viniera nadie’. Así pues, la carrera la ganó Hamilton, que tuvo muchísima suerte el sábado pero que aguantó bien el domingo. Sin problemas, de principio a fin. Compartió gloria con Alonso y Glock. Ambos muy correctos, favorecidos por los drive-trought de Rosberg y Vettel y con esa pizca de suerte necesaria para hacer podio si no eres de Brawn, Red Bull, Ferrari o Mclaren. La fortuna estuvo de su lado cuando salió el coche de seguridad, ya que justo salió en un momento en el que quedaban muchos por entrar, por lo que no perdieron posiciones. Favorecido volvió a salir una vez más Button. Webber ya no puede ganar matemáticamente el Mundial, Vettel sólo le ha recortado un punto –nada, teniendo en cuenta la distancia que hay- y ha sacado uno a Barrichello. Lo tiene hecho, ya desde hace tiempo, pero cada día más. Salió como triunfador del fin de semana pese a la mala jornada del sábado. Ferrari ya no trabaja en este coche y no ha ido nada bien durante el fin de semana. Desde Mónaco en 2006 no calificaban tan mal ambos pilotos en la calificación. Ya ha llovido. En Japón veremos si el renacer de las últimas carreras vuelve o si esta racha cortada significa el final de la temporada. Fisichella no se acopla al F60B, que debe ser mucho más difícil de manejar de lo que pensamos. Por cierto, el presidente Montezemolo estuvo la semana pasada en España y fue, cómo no, avasallado a preguntas sobre Alonso. El accidente entre Sutil y Nick Heidfeld –con culpa del de Force India- hizo romper una racha de más de cuarenta carreras sin abandonar, récord absoluto que poseía Heidfeld. Una pena, pero ahora que ya ha abandonado una carrera, no queda otra que aplaudirle. BMW ha mejorado, por cierto, y prueba de ello es que Kúbica ha puntuado. Le quitó el octavo puesto a Nakajima, que ésta vez no hizo ruido. Tampoco lo hizo Alguersuari, al cual no le salen demasiado bien las cosas y puede que nos quedemos sin saber si de verdad el chico vale o no vale. Algo como lo que le sucedió a Grosjean, que casi se pierde el fin de semana por una gastroenteritis y cuya carrera finalizó en la vuelta 3. Apenas tres carreras para que esto acabe, y, peligroso, uno ya no sabe si es mejor que finalice o no. Temporada que, recordemos, termina en Abu Dhabi. Otro de esos circuitos sin más sentido que el del dinero. Ya dijimos estar en contra de esta tendencia a modernizarlo todo y a cambiar la tradición e historia por no sé muy bien qué. Ya lo dijimos y lo repetimos: la pela es la pela.
Jose Carlos de Celis |
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