formula uno  
 
     
     
 

Formula Uno

 

Pilotos 2011

Pilotos 2010

Pilotos 2009

 

Escuderías 2011

Escuderías 2010

Escuderías 2009

 

Temporada 2011

Temporada 2010

Temporada 2009

 

Circuitos

Abu Dhabi

Alemania Hockhenhei

Alemania Nurburgring

Australia

Bahrein

Brasil

Bélgica

Canadá

China

Corea

España

Europa

Gran Bretaña

Hungría

India

Italia

Japón

 

Malasia

   Una vuelta

   Campeones

   Técnica

   Historia

   Calificación 2011

   Carrera 2011

   Conclusiones 2011

  

Mónaco

Singapur

Turquía

 
     

 

precios coches

 

precios motos

 

 

   

 

Circuito de Malasia

Conclusión de la Carrera 2011

 

fernando alonso

La carrera que nos dejó el Gran Premio de Malasia es como para estar orgullosos. Hay mucho talento en la Fórmula 1 actual, y las reglas siguen cuajando para crear espectáculo. Más allá de la victoria de Vettel, que fue el único que no le dio emoción al domingo, el resto fue un baile continuo de cambios de posiciones e interés dignos de admirar. Hay gente que no comparte esta visión, pero a mí me resultó muy divertida la carrera. Superó incluso a la de Australia, que ya me había gustado. Y eso que en ninguna de las dos apareció la lluvia, con todo lo que conlleva. Es época para disfrutar.

No obstante, el sabor de boca que tuve el domingo por la tarde era agridulce. No me gustó nada la decisión de los comisarios de sancionar la maniobra entre Lewis Hamilton y Fernando Alonso. No le veo lógica a introducir en Fórmula 1 el KERS, a inventar el alerón trasero móvil (DRS)) y a crear reglas que favorezcan la diversión si a la mínima que dos pilotos ofrecen espectáculo se les sanciona. Lo que sucedió fue un lance de carrera, como tantos otros. Lo único positivo que se puede sacar de dicho castigo es que uno de los penalizados fue Hamilton -el que a mi parecer menos culpa tuvo y el único de los dos que con los 20 segundos perdía posición-. Y no me refiero que me alegre la sanción a un tremendo piloto como Lewis, si no a que eso despejará, supongo, las dudas que muchos tenían sobre tratos de favor hacia él.

Perdió en esa maniobra Fernando Alonso sus opciones a un podio que hubiera sabido a victoria, estando como están ahora mismo los equipos. Se equivocó, pecó de exceso de ambición y lo pagó. Podría haber esperado un poco más para intentarlo. Pero no hay mayor problema. También se había equivocado en la salida, pero los ferraristas han de estar orgullosos de él -y lo estamos-. Lo intentó, apostó y perdió. Pero eso que hizo, lo de luchar, es todo lo que pedimos a nuestros pilotos cuando tienen delante otro monoplaza. Y esa histórica sensación de satisfacción cuando uno de los nuestros adelanta a un Mclaren es impagable, para qué mentir.

Y ya que he vuelto a reconocer mi ferrarismo, vamos con la 'Scuderia'. Paciencia. Es lógica la preocupación, incluso entiendo ciertas críticas -siempre que se hagan desde el respeto- sobre el equipo. Es frustrante empezar casi cada año con desventaja -aunque el año pasado se ganó la primera carrera-. Pero Ferrari siempre se recupera. De hecho en Sepang el ritmo de carrera fue bueno. Estoy seguro que Ferrari, o Fernando Alonso, ganarán carreras. Y quizás no tarden tanto como creemos. Hay que confiar y, de momento, intentar conseguir el mayor número de puntos posibles, como está ocurriendo. Existen aspectos en los que mejorar. Por ejemplo las salidas de Alonso o las estrategias del muro. O un ejemplo mayor: el trabajo en los pit-stop. Felipe Massa hizo una excelente carrera pero el equipo se la arruinó en una de sus entradas a boxes. Fernando Alonso no pudo utilizar el alerón trasero móvil (DRS). Esas son las cosas a mejorar, pero con fe, que llegarán tiempos mejores.

Y que nadie piense que el Mundial está decidido, diga lo que diga Briatore. Si a estas alturas tenemos que fiarnos del bueno de Flavio, mal vamos. Claro que a todos nos gustaría que nuestro piloto estuviera como está Vettel, con ese monoplaza que parece invencible. Pero el Mundial es muy largo y alguno como Mclaren ya ha demostrado que se puede estar muy cerca y darles caza. Sin abandonar la visión realista, claro está: Red Bull ha hecho muy bien su trabajo, y trata de mejorarlo día a día. Increíbles son sus cambios de neumáticos al paso por boxes, rapidísimos, fugaces. La imagen del final de carrera con el abrazo que Vettel le dio a Newey -GENIO- vale más que mil palabras. Los aficionados y trabajadores de esa escudería deberían abrazar a Newey y hasta comérsele a besos si hiciera falta. Ha vuelto a hacer otra obra de arte en forma de coche.

También ha trabajado bien Renault, que volvió a conseguir un tercer puesto. En las dos carreras que llevamos han acompañado a Vettel y un Mclaren en el podio, lo cual ya es suficientemente significativo. De momento no puede decir lo propio Williams, y tampoco Mercedes GP, que sigue dando bandazos tratando de encontrarse a sí mismo. Aunque Schumacher formó con Kobayashi uno de los emocionantes duelos de la jornada. Aquí, pasando a los nuevos pilotos, podríamos hablar de Sergio Pérez, pero no tuvo suerte tampoco en Sepang. Así que hablaremos de Paul di Resta, que puntuó -dos de dos- y llegó por delante de su compañero. Muy buena pinta.

Para finiquitar, y no por ello es menos importante, quiero hablar de la actuación de Hispania. Era su primera carrera y completaron 17 y 51 vueltas. Liuzzi casi realiza la totalidad de los giros, y eso ya es un logro. Vale que no se han hecho del todo bien las cosas, pero insisto en que hay que apoyarles. Y si no hay que apoyarles, al menos no hay que castigarles tanto. Y si se les castiga que sea como si fueran otro equipo, con la nacionalidad que sea. Dejemos de dispararnos a nuestro pie. Espero que vuelvan a correr en China, que por cierto, llega en menos de una semana. Cortita será la espera. Ojalá fuera siempre así.

circuito de sepang gp malasia

 

Jose Carlos de Celis

seguros coche         prestamos