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PREDATOR X18 S INTIMIDATOR
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BORN TO BE WILD (Nacido para ser salvaje)
En la última edición del Sahara Aventura, pudimos
ver un equipo formado por los pilotos Carlos Rentero y José María
Vasco, participando con dos extraños buggies. Daba gusto ver (y oír)
las evoluciones de aquellos salvajes cacharros, hoy, hemos probado
uno.
Born to Be Wild (nacido para ser salvaje), es una
canción compuesta por Mars Bonfire e interpretada por la banda de
rock Steppenwolf. En ocasiones descrita como la canción originaria
del estilo heavy metal, fue elegida como banda sonora de la mítica
película Easy Rider y, según la revista Rolling Stone, ocupa el
puesto 129 de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
El Predator X18 S Intimidator que hoy hemos
probado, también ha sido “compuesto” en los USA, como la canción. No
se si llegará a crear un nuevo estilo y desde luego, me da
exactamente lo mismo lo que la revista Rolling Stone pueda pensar de
él, lo que si puedo afirmar, es que ha nacido para ser salvaje.
Listo para la aventura
“Lookin' for adventure” (buscando aventuras), dice
la canción y, si es eso lo que buscas, el Predator tiene todo lo
necesario para podértelas proporcionar.
Partiendo de un chasis multitubular, de una sección
suficiente como para poder lucir la “S” de Score en su denominación
(el equivalente a la homologación FIA en Europa), al Predator se le
han colocado unas suspensiones listas para “comérselo todo”, y
delante podemos ver un doble trapecio cuyos brazos traseros van,
prácticamente paralelos a la carrocería hacia atrás, esto asegura,
que en el caso de encontrarnos alguna piedra o zanja “escondida” y
por mucho que podamos llegar a hacer tope de suspensión, estos lo
van a soportar sin doblarse. Detrás, contamos con un doble
basculante, también tubular, listo para soportar el mismo tipo de
“acción”.
Junto a esto, la amortiguación ha sido encargada a
un par de amortiguadores VOGTLAND de ¡50 cm.! de recorrido por
rueda, uno de ellos con muelle y ambos con todo tipo de regulación
(precarga, compresión, extensión, etc.). Ambos trenes llevan
limitadores de suspensión.
Lo anterior y las ruedas 31x10,50 R15 cuyo dibujo
es elegido en función de los terrenos por los que vaya a circular,
calzadas en unas llantas provistas de aro antidesllante, para poder
bajar las presiones hasta ¡0,4 kg.!, presiones que se pueden
alcanzar en buena parte debido al escaso peso de todo el conjunto
(859 Kg. de serie, 1010 kg. con especificaciones FIA) y los backets
Sparco con arnés de 5 puntos de anclaje, le dan un aspecto realmente
impresionante, Intimidador como reza en su apellido. Destaca también
la limpieza de los bajos, protegidos por una chapa de acero de 1 cm.
de grosor y la toma superior de aire, instalada para cumplir
sobradamente con las más estrictas medidas de seguridad y poder
separar el habitáculo del motor (en el de serie, la toma de aire se
realiza por detrás de los ocupantes). Lleva discos en las cuatro
ruedas, más grandes los traseros debido a que es en esa parte donde
está el mayor peso.
El viento en la cara
“Racin' with the wind” (carreras con el viento),
otra estrofa de la canción que le viene que ni pintada al Predator,
y por dos motivos además: el evidente, porque no lleva luna
delantera y por lo tanto, el viento (y el
polvo, la lluvia, los
insectos, las piedras...), nos va dando en la cara, por lo que se
hace extremadamente aconsejable llevar casco; y el que no se ve, la
manera de acelerar que tiene y lo poco, poquísimo, que tarda en
alcanzar su velocidad máxima, de alrededor de 130 Km./h. con el
grupo corto de origen (existe un grupo que lo lanza hasta los 170
Km./h., sobre el que el propio fabricante declara que es peligroso).
Para conseguirlo, está propulsado por un motor de
origen Opel 2.2 16V de 150 CV (Astra, Vectra, etc.), aumentado a 170
CV a base de trabajar la admisión, el escape, catalizador, etc., en
el modelo de serie, y vuelto a bajar a 150 CV por obra y gracia de
la restrictiva toma de admisión que la federación impone a estos
vehículos.
El cambio es automático CVT con la correa del
variador de Kevlar, para aguantar el más duro trato y la tracción es
a las dos ruedas traseras a través de un diferencial “mondo y
lirondo”. Sin tracción 4x4, sin reductoras, sin bloqueos... es lo
primero que te viene a la mente cuando te lo cuentan, y esto es así
porque no piensas en la otra lectura: 150 CV, 1010 Kg. de peso,
velocidad máxima 130 Km./h.. No está hecho para trialear, sino para
volar por encima de lo que te encuentres.
La caja de los truenos
“Heavy metal thunder” (trueno de metal pesado),
reza en otra estrofa de “born to be wild”, una canción que si no
fuese por que se grabó en 1967, se diría que estaba dedicada al
Predator, y es que es eso lo que sientes desde el mismo momento en
que le das al botón de arranque, que se acaba de destapar la caja de
los truenos, el sonido bronco del escape te llega a través de los
oídos y de las vibraciones, parcialmente filtradas por el guarnecido
de los backets. El arnés abrochado, el casco y las gafas puestas,
palanca hacia delante y....Gas.
Previamente Carlos Rentero, su piloto, que en esta
ocasión demostró su valentía al hacer de copiloto mío, .-“es casi
imposible hacerle volcar...”;, me explicó la necesidad de cambiar el
chip a la hora de conducir el Predator, tanto por las capacidades
del coche (siempre frenas pronto), como por su particular
comportamiento, y él mismo reconocía que a pesar de los más de 2000
Km. recorridos con el coche, aún le queda para sacarle todo el
partido.
Tras bañar a Carlos en la primera curva y en uno de
los dos únicos charcos que había en toda la provincia de Segovia (yo
no quería, fue el coche y además, más tarde él se vengó y me bañó a
mí), en la segunda curva me volví a “ir largo”, y en la tercera,
y... Era completamente extraño y subvirador. El coche pesa tan poco
de delante, que no basta con tirar del volante al llegar a la curva
y dar gas, como habitualmente se hace con cualquier tracción trasera
en tierra si le quieres hacer sobrevirar. Haciendo esto, solo
conseguía que el coche me abriese la curva, siguiendo recto aún con
las ruedas bien giradas, el hecho de que una reciente modificación
hubiese dejado tenso el cable del acelerador y no se desacelerase
del todo al soltar el pedal, ayudaba muy poco a retener a la entrada
de la curva y a que yo fuese ganando confianza.
Carlos me explicó que la clave es dejar de acelerar
muy tarde, para cargar peso delante, aligerar la parte trasera y
permitir cruzar el coche al dar gas y poderle llevar por donde
quieres, y realmente funciona... si eres capaz de soltar tan tarde
como es necesario, para lo cual necesitas, sin duda, cambiar el
chip.
No obstante mi falta de experiencia con el
Predator, no me impidió sacar algunas interesantes conclusiones del
puñado de curvas que pude hacer como yo quería: Acelera como el
demonio, las suspensiones son literalmente una delicia que absorben
todo sin rechistar, es nervioso, mucho, y debes de ir corrigiendo
continuamente, y esto sucede porque no puedes ir en él sin dar gas
en plan salvaje, te lo pide, el sonido del motor subiendo de vueltas
junto a la sensación de aceleración son realmente excitantes, y
cuando paras, descubres que tienes una sonrisa de oreja a oreja y
ningunas ganas de quitarte el arnés.
Sin duda, uno de los “juguetes” más divertidos que
he probado en mi vida, y este además, tiene la ventaja de poder ser
matriculado, igualmente de ser perfecto para competir, como ya está
demostrando en diferentes campeonatos. Si querías algo diferente y
radical, el Predator “was born to be wild”.
¿QUIERES CONDUCIRLO?
Durante la prueba, que realizamos en las estupendas
instalaciones del Centro CPB de Bercimuel (Segovia), tuvimos tiempo
de hablar largo y tendido con Carlos
Rentero, piloto de la unidad
que probamos y distribuidor en España de los buggies Predator, los
cuales, además de poderse adquirir por el muy razonable precio de
28.000 € (más IVA y matriculación), se pueden alquilar para
participar en diferentes tipos de carreras, como el campeonato de
España de Rallys TT, el Andaluz de la misma especialidad, la Baja
Aragón, o Raids como el Sahara Aventura y similares.
Desde tan solo 1000 € por carrera (en función de
los Km. de la carrera), y con la posibilidad de contratar los
traslados, asistencia, mecánicos, etc. esto se convierte en una
opción muy válida tanto para aquellos que se quieran ahorrar la
compra del coche una temporada, como para aquellos otros que sin
dedicarse aún de lleno al mundo de la competición, si les gustaría
probar (y probarse) sin la necesidad de tener que hacer el muy
importante desembolso que supone la compra de coche, posterior
preparación y demás circunstancias implícitas a las carreras.
Para obtener más información, puedes entrar en su
Web: www.customexpress.es o llamar al tel. 666437492.
 
Reportaje: Miguel A. Fernández
Fotografías: Mar Loeches
Abril 2011
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