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¡Esto es Hollywood! Desde luego, el sentido del espectáculo en Hollywood es algo innato en ellos. Hasta un museo de coches está impregnado de él. No es el museo más grande, ni mucho menos. Ni tampoco es el más completo en cuanto a un tipo de coches en concreto. Pero desde luego, desde que entras, te tienen con la boca abierta.
El museo Petersen es una visita que merece la pena.
No es la típica, cuando vas a Hollywood. La historia de este museo comienza en 1994, cuando sus fundadores, el matrimonio Petersen, donó 5 millones de dólares para este fin al Museo de Historia Natural. En el 2000, con una nueva donación de 24,5 millones, se creó la Fundación del museo de automoción Petersen como organización independiente. Hoy día, en un edificio de cuatro plantas y casi 28.000 m2 cubiertos, se albergan los fondos del museo y sus exposiciones temporales, como la actual de scooters que te hemos contado en Arpem.com.
Los coches. La historia de los Ángeles En la primera planta del museo ya te quedas
impresionado. Hay una tienda, claro, como en cualquier museo y más
lógico aquí, Esta planta baja esta dedicada a la historia de los automóviles de los Ángeles. Montado en dioramas de tamaño natural, puedes ver algunos Ford T y otros “oldtimers” aparcados o por lo que imita las calles de cualquier antigua ciudad de los USA o, mas en concreto, en una especie de cuadra-taller donde se reparaban y guardaban aquellos primeros automóviles en los primeros años de la historia del automóvil. Una gasolinera con un Pick-up de los 50, un restaurante con algún enorme turismo y una “rubia” de la misma época o hasta una tienda de coches con un impresionante Cadillac de los años 40 dentro son algunos de los escenarios que puedes ver y que están imitados con un nivel de detalle increíble.
Supercars La segunda planta está reservada a las exposiciones temporales, siempre varías y algunas de las permanentes. Alimentadas con los propios fondos del museo y con prestamos de otros propietarios, son tan espectaculares como la primera planta. Durante nuestra visita al museo pudimos ver una exposición sobre los coches de Phill Hill, tanto alguno de los que le sirvieron como piloto profesional para convertirse en el más internacional de los pilotos norteamericanos como algunos de los que restauró o tuvo en propiedad. Pero la mas llamativa de las exposiciones es
“Supercars”. Como su propio nombre indica,
- Bizzarrini Manta 1968; Uno de los primeros trabajos del famoso Giugiaro en su empresa, Ital Design fue este triplaza presentado en el salón de Turín del 68. A partir de un chasis modificado construido por Bizzarrini para la carrera de Le Mans del 66 y un motor Chevrolet V8 de 355 Cv se construyó este coche cuya mayor particularidad es su posición de conducción central, con los pasajeros a ambos lados. -
Bugatti 57C Atalante: Diseñado por Jean Bugatti,
el hijo del fundador de la marca, el Tipo 57 es un deportivo
construido entre 1934 y 1940 por la marca. La “C” de su nombre hace
referencia al tipo de motor empleado, un 8 en línea con distribución
por cascada de piñones y compresor volumétrico, de 3,3 litros de
cilindrada y que entregaba 160 Cv.
Atalante es el nombre de su
carrocería coupe de dos puertas: sólo 17 unidades de este modelo se
construyeron en su día, una de las cuales (un
Atalante 57S del 37,
chasis rebajado) alcanzó en 2009 los 3,4 millones - Bugatti Veyron: No sólo hay coches clásicos en la exposición de supercoches de Petersen. Este Veyron es buena prueba de que todavía hoy hay modelos dignos de una exposición de estas características. Más de 1000 Cv y un millón de euros de coste son cifras que explican lo que es este coche: el automóvil de producción más rápido del mundo. - Lamborghini Countach: Seguramente, el supercoche más famoso y de más éxito de todos los tiempos, el Countach empezó a fabricarse en 1973 y estuvo en producción hasta 1990. Presentado en 1991 como “concept” en el salón de Turín, montaba un motor V12 de 4 litros y 375 Cv en su primera versión (Countach LP400) que en 1982 pasaría a 4.754 litros, con la misma potencia pero mucho más par. El del museo es un LP500 de 1984. - Porsche 959: Entre 1986 y 1988 Porsche fabricó 268 unidades de calle del que para muchos es el mejor y más espectacular Porsche jamás fabricado. En principio nació como un proyecto para homologar el coche para grupo B (se exigían entonces una fabricación de 200 unidades para ello), el 959 se basó en el 911. Con tracción integral y un motor con dos turbos que alcanzaba 450 Cv, el 959 es mejor conocido por los aficionados a los Raids, donde este coche ganó un par de ediciones del Paris-Dakar en los años 80. -
De Tomaso Pantera: Uno de los deportivos más
clásicos en las colecciones de coches de juguete y menos conocido en
Europa de esta colección es el italiano
De Tomaso Pantera. En 1969
De
-
Ferrari Superámérica: Uno de los coches, en su
momento, más caros de la exposición es este
410 Superámerica:
costaba en su época el doble que un mercedes 300SL “Alas de
gaviota”. Construidos entre 1955 y 1959, llevaban un motor de 5.0L y
entregaban 335 Cv. Sólo se construyeron 34 - Ford GT 40 MkIII: El Mark III es la versión de calle del famoso deportivo de Ford de los 60. Con una carrocería algo alargada para permitir un pequeño espacio para maletas, las suspensiones un poco más blandas y el motor despotenciado a “sólo” 335 Cv, se construyeron en total 7 unidades. La expuesta en el museo Petersen fue construida en 1967 y como todos los coches aquí expuestos su estado es como si hubiese salido de la fabrica ahora mismo. - Pegaso Z-102 Saoutchik: Un impresionante Z-102 cabrio carrozado por Saoutchik, matriculado en Madrid (y hasta con la pegatina de la ITV hasta 2012) es una de las más gratas sorpresas de la exposición. Modelo del año 54, incorpora un motor V8 con cuatro árboles de levas del que saca 250 cv. Costó, en su día, unos 29.500 $, según reza el cartel que lo acompaña en la exposición Petersen.
Y mas coches curiosos No sólo los “superdeportivos” llaman la atención en
este museo. Sigues paseando por el y vas viendo otras salas con
coches que llaman la atención. Saliendo de la exposición “Supercars”
te encuentras con una zona dedicada a los “combustibles
alternativos”, Otra sala digan de destacar es, y como no podía ser de otra forma, en la meca del cine, la dedicada a los coches del 7º Arte. En ella, el Batmovil de los años 90, al lado de la Bat-Moto de la serie de TV de los 60, una Yamaha bicilíndica de 2T. y 200 cc que causa una cierta sonrisa al lado del monstruoso automóvil que la sustituyó: parece que en esos 30 años, a Batman le fueron bien los negocios. Otro ejemplar que provoca la sonrisa es el “famoso” Hannibal 8, el coche lleno de armas y trampas que el Profesor Fate (Jack Lemmon) condujo en “La carrera del siglo” contra el “Leslie Special” que su rival Tony Curtis llevaba. ¿te ha gustado?
Texto y fotos: Daniel Navarro “Dani Racing” Diciembre 2011
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