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IV INVERNAL MERINDADES 4X4
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TURISMO 4X4

Unir el turismo familiar y de ocio con la practica
del 4x4 es algo que el Club Merindades 4x4 viene demostrando que
sabe hacer desde la organización de su primera invernal, y un año
más, lo han bordado.
Cuando el amor por tu tierra se une a la pasión por
el 4x4 y, además, la calidad y cantidad de los paisajes a los que
puedes acceder es tan impresionante como la que se da en esta
comarca, y decides juntar todo ello en forma de
evento, el resultado
solo puede ser el que se ha ido dando en cada edición, que es un
mayor número de coches que en la anterior.
Las Merindades es una comarca que ocupa el tercio
norte de la provincia de Burgos y está compuesta por más de 360
núcleos de población agrupados en 25 municipios con una superficie
total de 2.821 km². Medina de Pomar se encuentra situada en el
centro y es el núcleo más importante. Una Merindad era un
territorio, en el que el Rey ponía bajo la tutela de un merino o
persona de confianza, numerosas competencias como la justicia, el
ejército o el cobro de impuestos. Su historia data del siglo X,
cuando Fernán González organiza políticamente la región, creando las
Merindades como entidad político-administrativa. En el siglo XVI, el
Doctor Mendizábal, por orden de Felipe II, otorgó a Villarcayo el
título de capital de las Merindades, con el propósito de que la
ciudad del Condestable, Medina de Pomar, redujera su poder, lo que
no impidió en cualquier caso, que se convirtiera en el principal
motor económico de todo el territorio que las componía.
Y justo allí precisamente, es donde el Club
Merindades 4x4 nos citó para participar en esta cuarta edición de su
invernal, a la que ya el viernes por la noche habían llegado un buen
número de coches que como en años anteriores, se dieron cita en el
Camping El Brezal para celebrar la primera cena de hermandad e ir
tomando contacto con el resto de compañeros con los que compartirían
el fin de semana.
El sábado sería el día grande, y comenzaría con la
recepción del resto de participantes que en esta edición se
acercaría a los noventa coches, por lo que hubo que preparar cinco
distintas rutas para que ninguna de ellas pasase de un máximo de 20
coches. Como en años anteriores, desde una ruta extrema hasta una
puramente turístico gastronómica, pasando por otras tres
“intermedias”, las posibilidades abarcaban todos los gustos, habilidades y preparaciones, algo que hace que esta invernal sea
alabada por todo tipo de aficionados al 4x4, ya que desde las
familias al completo con niños pequeños, hasta los amantes de las
zonas más radicales encuentran su espacio a la perfección.
A diferencia del año pasado, en el que había
llovido mucho, en esta ocasión el monte estaba algo más seco, por lo
que la presencia de barro era menor en algunas zonas lo que por una
parte restó algo de intensidad a las rutas pero por otra, al
ralentizarse menos la marcha, dio opción a aprovechar más el día y a
poder recorrer más Km. de sus espectaculares pistas. El cambiante
tiempo anunciado para ese fin de semana se mantuvo lo suficiente
bueno como para que pudiésemos ver el sol la mayoría del día con una
temperatura, eso sí, que fue bajando según iba transcurriendo la
jornada.
Como es habitual, salvo en la ruta turístico
gastronómica en la que se come en restaurante y en la extrema, en la
que a veces no se come, un momento destacable es cuando al mediodía
se para a comer en medio de la montaña y los participantes pueden
“comentar la jugada” de como a ido la mañana.
Tras un “duro” día de todo terreno, por la noche y
tras lavar los coches llegaría la cena de hermandad, que este año se
realizaría en el restaurante El Olvido y donde con la relajación, el
calor del local, la potente cena, entrega de regalos y la animada
charla se terminaría el día de la manera más agradable.
El domingo una vez más y como todos los años, todos
los participantes pudieron disfrutar del circuito de El Vado, donde
desde mirar hasta meterte en los “berenjenales”
más complicados son
opciones que se ponen al alcance de todos los inscritos. La mañana
se presentó “juguetona” con ratos en que lucía un sol radiante y
otros en los que la lluvia caía con intensidad, pero a pesar de
ello, el circuito un año más lució sus mejores galas, al verse
completo de coches, participantes y vecinos de Medina y los pueblos
de alrededor que no quieren perderse una jornada que debería de
entrar por derecho propio en el calendario de fiestas municipales.
Finalmente, al mediodía, llegó la hora de la
comida, que de nuevo se celebró en el restaurante El Olvido y donde
también se llevaría a cabo la entrega de trofeos, nuevo sorteo de
regalos y las inevitables despedidas, en las que todos nos volvimos
a emplazar para la próxima edición.
Un año más, hay que destacar el buen hacer de este
club y sus colaboradores, que además de un perfecto conocimiento de
su tierra y del mundo del todo terreno, demostraron una capacidad de
trabajo que permitió que todo rodase durante el fin de semana como
un engranaje perfectamente engrasado, sin duda esta invernal, que en
tan solo cuatro ediciones se ha convertido en toda una clásica, es
uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar de turismo 4x4 en
nuestro país.
 
Reportaje y Fotografías: Miguel A. Fernández
Febrero 2011
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