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IV BAJA TIERRAS DEL CID
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PILOTOS: 1, FEDERACIONES: 0
Lo que a priori debería de haber sido una de las
pruebas estrella del Campeonato de Andalucía de Rallys Todoterreno,
finalmente se quedó, por obra y gracia de los federativos que rigen
los designios de nuestro deporte, sin la puntualidad anunciada, algo
que, sin embargo, no restó ni un ápice de éxito a la prueba.
Con el apoyo de la Diputación Provincial de
Burgos, los 210 voluntarios que velaron por la seguridad a lo largo
de todo el circuito, el Ayuntamiento de Lerma, y el resto de
patrocinadores, los 55 inscritos en la prueba (41 coches), se
ocuparon con su participación de demostrar que el deporte y los
deportistas, están hoy en día, a un nivel muy superior del que
demuestran tener tanto la Federación Española como la Andaluza de
automovilismo.
Sin entrar en demasiados detalles (sería peor), el
orden cronológico de los acontecimientos nos lleva a la temporada
pasada, cuando la RFEdA llegó a un acuerdo con la empresa Myron
Racing para que su carburante Panta fuera de uso obligatorio en
varios campeonatos, entre ellos los de rallyes de tierra y asfalto,
para, según la federación “reforzar la seguridad en competición,
tanto de los pilotos, como de los equipos y organizadores, que no se
verán obligados a transportar ni almacenar combustible de forma
irregular durante la celebración de una prueba, ajustándose a la
normativa ADR, sobre el transporte de mercancías peligrosas por
carretera”. Lo que no decían, es que la propia norma ADR incluye una
serie de exenciones a los particulares, entre las que se encuentran
las actividades de ocio o deportivas y por las que se permite el
transporte de una cantidad total que no sobrepasará los 60 litros
por recipiente y 240 litros por unidad de transporte de líquidos
inflamables, a condición de que se tomen medidas para impedir
cualquier fuga de contenido en condiciones normales de transporte.
Lo que si dijeron es el precio: gasoil a 3 euros/litro y gasolina a
2,75 euros/litro, lo que motivó el desacuerdo de prácticamente todos
los agentes implicados en la celebración de un rally: pilotos,
organizadores, ayuntamientos, patrocinadores, etc. justo en el
momento en que esta especialidad parecía que empezaba a aumentar su
número de inscripciones en cada carrera, gracias principalmente al
esfuerzo de la Escudería Andinas Racing (organizadores de la
práctica totalidad de las pruebas del CERTT) por abaratar costes.
La reacción no se hizo esperar, y una denuncia
presentada ante el Consejo Superior de Deportes, provocó que la
federación “reculara” y permitiese el repostaje en las gasolineras
de “toda la vida”, aunque el cisma ya estaba abierto, y la creación
del actual Campeonato de Andalucía de TT por parte de Andinas
Racing, con un gran éxito de participación, frente al raquítico
Campeonato de España con un nivel de inscripciones más propio de un
campeonato de barrio, provocaron que el entendimiento entre la
Federación Española y Andinas alcanzase mínimos históricos.
El “penúltimo” episodio de este lamentable
culebrón, se ha dado con la a mi parecer “bajada de pantalones” de
la Federación Andaluza al permitir sin la más mínima oposición que
la Federación Española impidiese que la Baja Tierras del Cid fuese
puntuable para el Campeonato Andaluz, ante los argumentos de la
española de que “un campeonato andaluz con siete pruebas goza de muy
buena salud y no necesita ninguna prueba más fuera de sus
fronteras”.

Dejando desamparados a escasos días de su
celebración al organizador, O´Dena Rally Raid Team, a pilotos y
patrocinadores a pesar de ser una prueba que estaba calendada desde
enero de este año.
La respuesta del aficionado, como decíamos al
principio, está siendo clara, y para organizar bien un rally
(Andina, O´Dena, etc.), no hace falta una federación (nunca lo ha
hecho), y para divertirse, participar, competir y hacer deporte,
tampoco, y poco les importó a quienes querían competir en la prueba
que se presenta como la más larga y dura de Europa, con un recorrido
de 600 kilómetros ‘non stop’ el abandono federativo.
Con el parque cerrado ubicado como en ediciones
anteriores en la Plaza Mayor, una etapa prólogo con salida y llegada
a los pies del Parador de Turismo y un estupendo parque de trabajo,
situado en el recinto ferial y cuya amplitud permitía trabajar con
comodidad a los equipos, el aspecto del rally se veía imponente,
tanto para participantes como para la multitud de aficionados que se
acercaron a lo largo del fin de semana a ver sus diferentes fases.
En esta ocasión, la climatología acompañó a los
participantes, y aunque a lo largo del fin de semana tuvimos
momentos de mucho calor, nubes, alguna lluvia y rachas de viento, no
fue el tiempo, a diferencia de la pasada edición, un factor
determinante para el desarrollo del rally.
A las seis y media de la mañana del domingo,
acompañando a las primeras luces del alba, Salvador Segura
(Mitsubishi DID) que se adjudicó la etapa prólogo al recorrer los
6,5 Km. en un tiempo de 5 minutos y 3 segundos,
salía del parque cerrado para iniciar un recorrido de 600 Km. (dos
pasadas de 300 Km.), que le llevaría a atravesar todo tipo de
paisajes y pistas por buena parte de la provincia de Burgos.
Enrique Reyes (Mitsubishi DiD) ya dejaba claras sus
intenciones en el paso del primer punto intermedio cronometrado (PK
70), y comenzaba a marcar distancias con sus perseguidores más
inmediatos, Ismael Herraiz (Nissan Navara Proto) a poco más de un
minuto y medio de Reyes, y a escasos 25 segundos Manolo Plaza
(Polaris RzR), Emilio Viudez (Toyota HDJ) y Salvador Segura
(Mitsubishi DiD) perdían casi dos minutos respecto al primer
clasificado. Javi Guerrero (Mitsubishi DiD) abandonaba por problemas
en la dirección.
En el tercer punto intermedio (PK 201), Enrique
Reyes seguía ampliando su ventaja sobre el segundo clasificado que
pasaba a ser Manolo Plaza. Salvador Segura igualaba el tiempo de
Plaza y Alberto Dorsch (Toyota Land Cruiser) y Ariel Jatón (Toyota
Hilux) poco a poco iban acercándose a los puestos de cabeza. A estas
alturas la dureza de la prueba ya empezaba a hacer mella en los
participantes, y la lista de abandonos empezaba a ser importante:
José Antonio Hinojo (Toyota Land Cruiser) por rotura de un
latiguillo de frenos, Emilio Viudez (Toyota HDJ) rotura de puente
trasero, Francisco González de Haro (Mitsubishi L200), al que un
pinchazo ya le había hecho perder más de 20 minutos y Miguel Gem
(Toyota Proto) grupo delantero, además de los que tuvieron que
abandonar por salidas de pista o vuelcos: Cristina Gutiérrez (Toyota
Land Cruiser), José Luis Lañez (Toyota HDJ 80), Javier Grasa
(Mitsubishi Montero DiD), Iñigo Alberdi (Suzuki Jimny).
Tan solo 15 participantes de los que habían tomado
la salida pasaron por el quinto punto de control (PK437), y a estas
alturas, Enrique Reyes seguía dominando la prueba, con un Salvador
Segura que se había alzado hasta la segunda posición, seguido de
Ariel Jatón, Jaime Ballega (Mitsubishi L200) y Manolo Plaza.
Finalmente, y tras más de 9 horas de carrera,
Enrique Reyes se hizo con la victoria final, seguido de Manolo
Plaza, que ganó en la categoría Buggys, y Ariel Jatón, que lo hizo
en mejorados diesel
La categoría Históricos fue para Alberto Alonso
(Mitsubishi Montero V6), con Javier Pérez (Range Rover V8) y Carmelo
Navarro (Toyota HDJ80) completando el podium.
Una carrera completa, dura, intensa, bella, bien
organizada, la prueba con el recorrido “non stop” más largo de
cuantas se celebran en Europa, con calidad y cantidad de pilotos...
Todo un éxito que cabe adjudicar en exclusiva al trabajo de Alfonso
Piñón y su escudería y en cuya “foto”, no salen las federaciones, y
pensándolo bien, casi es para alegrarse, porque no lo merecen.
 
Texto y Fotografías: Mar Loeches
Mayo 2011
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