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MAZDA KIYORA
Vehiculo Concept
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El Mazda Kiyora marca el camino que podría
tomar Mazda para desarrollar en un futuro próximo un automóvil
urbano pequeño y respetuoso con el medio ambiente. Se trata de
un vehículo con un consumo muy ajustado, unas emisiones de CO2
muy pequeñas y que ofrece diversión Zoom-Zoom al volante con
altos niveles de seguridad. Estos objetivos se han conseguido
elevando hasta nuevas cotas la estrategia de reducción de peso
de Mazda. El vehículo emplea una estructura de carrocería
extremadamente rígida y ligera de fibra de carbono, por debajo
de una capa exterior fina y aerodinámica, y monta un pequeño
pero ágil motor 1.3 litros de inyección directa. El Mazda Kiyora
también incorporaría el
sistema inteligente de corte del ralentí (SISS) exclusivo de
Mazda, además de una transmisión automática de seis velocidades
de nuevo desarrollo. Esta transmisión proporciona un tacto
directo y favorece un consumo similar al de un cambio manual. En
conjunto, las emisiones de CO2 serían inferiores a 90 g/km.
Los temas de desarrollo del Mazda Kiyora han
sido la limpieza, la salud y la seguridad. Estos factores son
esenciales para los jóvenes habitantes de las ciudades y, desde
luego, para cualquier automóvil compacto del mercado mundial
actual. Este concept se basa en la visión de Mazda orientada a
la tecnología sostenible, cuyo objetivo consiste en garantizar
que sus clientes sigan disfrutando de la experiencia Zoom-Zoom
en el futuro. Igualmente, se eligió el agua como eje temático
por su asociación evidente con los temas mencionados
anteriormente. Y, por eso mismo, el coche se bautizó como Kiyora,
que significa “limpio y puro” en japonés. El coche se
caracteriza por incorporar unas tecnologías de última generación
presentadas en un diseño moderno y atractivo, en el que
funcionalidad y belleza están perfectamente equilibradas. Se
trata del primer concept que expresa la “fluidez” del diseño
Nagare utilizando los colores y las formas del agua.
Definición conceptual de “multiusos urbano”. Estrategia de
producto avanzada
El Mazda Kiyora es una redefinición del
pequeño cupé. Está pensado para ofrecer la misma diversión al
volante de todos los vehículos Mazda pero combinado con
planteamientos innovadores que reducen al mínimo su impacto en
el medio ambiente. Este concept es la filosofía “Zoom-Zoom
sostenible” de Mazda trasladada a un vehículo para un público
urbano.
La idea de un vehículo así partió de una
serie de investigaciones que permitieron identificar futuras
necesidades de los clientes, todavía sin cubrir, que exigían
ideas y conceptos novedosos. El primer paso que dio el equipo de
Estrategia de Producto Avanzada (APS) de Mazda Motor Europe fue
realizar un análisis en profundidad del segmento europeo de
coches urbanos pequeños. Después de definir varios perfiles de
clientes potenciales dentro de este segmento, el equipo se
centró en el cliente urbano joven con un estilo de vida
posmoderno.
El APS descubrió que el diseño exterior, las
dimensiones compactas, la maniobrabilidad y el precio son tan
importantes para estos jóvenes como un consumo muy ajustado. Los
urbanitas europeos del futuro seguirán yendo a trabajar y usando
sus coches en la ciudad, pero les pedirán que gasten menos y
produzcan menos emisiones contaminantes. Y no querrán renunciar
a que sean divertidos de conducir y fáciles de usar y aparcar.
Para conseguir esto, el vehículo tiene que ser pequeño y ligero
de peso. El Kiyora es aún más pequeño que el nuevo Mazda2. La
reducción del peso de los vehículos es un aspecto clave para el
cumplimiento de los objetivos del plan Zoom-Zoom sostenible. En
este sentido, el Kiyora da otra vuelta de tuerca a la
“Estrategia del gramo” de Mazda, que ya se ha aplicado a la
producción de varios nuevos vehículos, todos ellos más ligeros y
con menores consumos que sus predecesores. Pero el Kiyora
también debía ser flexible, una especie de “multiuso urbano” que
permita acudir a la universidad de día, ir de compras por la
tarde y salir por la noche con tres amigos antes de volver a
casa. Igualmente, debía ofrecer un interior de última generación
y debía ser divertido de usar en la vida cotidiana. De hecho, el
Mazda Kiyora va un paso más allá, porque además de todo eso, es
seguro y respetuoso con el entorno.
Experiencia Zoom-Zoom y buena calificación medioambiental
Por su agilidad, limpieza y excelente
economía, el Mazda Kiyora está hecho a la medida del estilo de
vida activo de los jóvenes. Su motor de gasolina DISI* de última
generación, de 1,3 litros, supone una evolución de las
tecnologías desplegadas en el DISI 2.3 que actualmente se monta
en el CX-7, el todocamino deportivo de Mazda. Se han hecho
mejoras en la inyección directa y se han diseñado unas nuevas
cámaras de combustión que hacen posible un control más preciso
de la ignición. La eficiencia del motor ha mejorado mediante la
combinación de una doble sincronización secuencial de válvulas
(S-VT), carrera y sincronización de válvulas variable, y
optimización del control de las válvulas. El resultado es un
motor alegre, limpio y eficiente que, conjuntamente con una
transmisión automática de seis velocidades, ligera y compacta,
con posibilidad de cambio manual, hace del Mazda Kiyora un coche
potente y refinado, incluso a bajas
revoluciones. El nuevo sistema inteligente de corte de ralentí (SISS)
de Mazda se desenvuelve a sus anchas en los atascos. Éste apaga
automáticamente el motor cada vez que el vehículo se detiene,
ahorrando con ello combustible; por supuesto, vuelve a
arrancarlo de forma rápida y silenciosa, para una conducción
relajada. El sistema inyecta una pequeña cantidad de combustible
directamente en los cilindros del motor y lo enciende. Con ello,
genera una fuerza descendente en el pistón que, con ayuda de un
motor eléctrico, pone rápidamente el motor a velocidad de
ralentí. Sus emisiones estarían entre las más bajas del mercado,
gracias a un nuevo catalizador que elimina de forma más
eficiente las emisiones nocivas del escape. Para ello, emplea
nanotecnología simple, quemando partículas incluso más pequeñas
que las que se procesan mediante nanotecnología convencional. Si
a todo esto se suma la reducción del peso y la mejora en la
aerodinámica, estas tecnologías, en conjunto, rebajarían las
emisiones de CO2 a 90 g/km o incluso menos.
Exterior. Fusión entre la forma y la función
“Los diseñadores de Mazda han trabajado mucho
durante los dos últimos años para crear un mensaje de diseño
nuevo y emocionante con su serie Nagare”, dice Peter Birtwhistle,
Jefe de diseño de Mazda Motor Europe. ”El Mazda Kiyora es la
última evolución de esta filosofía”
Los laterales del concept Mazda Kiyora,
incluidas las dos ventanillas, se basan en la forma de una gota
de agua. Su pequeño tamaño y la baja línea del techo producen
una sección transversal delantera muy reducida. Esta línea tiene
continuidad en una parte inferior de la carrocería muy
elaborada, que controla el flujo del viento, un alerón trasero
montado en el techo y unas líneas especialmente diseñadas para
rebajar el coeficiente aerodinámico en un 10% con respecto al
actual Mazda2. Esta fusión excepcional entre técnica y diseño
Nagare era uno de los objetivos fundamentales.
El Kiyora, aproximadamente 10 cm más corto
que el nuevo subcompacto Mazda2, es también un coche respetuoso
con el
medio ambiente, atractivo y ágil, que invita a subirse en él y
dar una vuelta. Utiliza un lenguaje de diseño suave y de líneas
fluidas, al tiempo que mantiene un estilo general absolutamente
expresivo y deportivo. Incorpora la expresiva parrilla de cinco
puntas empleada por primera vez hace tres años en otro concept,
el Mazda Sassou –retroiluminada con una suave luz roja cuando el
coche está en marcha–, si bien ha evolucionado con las líneas
fluidas del Nagare: ahora la parrilla tiene un diseño
tridimensional. De esta forma, el aire llega al interior del
coche sin utilizar ventiladores, lo que ahorra peso. La silueta
presenta líneas suaves y elegantes, que ondulan arriba y abajo,
fundiéndose en el alerón trasero. Al combinar este efecto con
las llantas de aleación de 18 pulgadas y con unos voladizos
extremadamente cortos se obtiene un aspecto francamente
deportivo en formato compacto. A pesar de ser pequeño, el Mazda
Kiyora tiene un maletero lo bastante grande como para que quepa
una maleta grande, una cartera y un archivador. A él se accede a
través de un portón trasero de fácil apertura, con el suelo a
baja altura para facilitar la carga y la descarga, y además es
flexible. Cuando no se utilizan los asientos traseros, el
equipaje puede echarse hacia adelante para que quepan más cosas.
El material resistente y flexible de los asientos mantiene la
carga en su lugar. Este sistema tiene también la ventaja de que
esconde de miradas curiosas lo que se guarda en el maletero. El
techo del nuevo Mazda Kiyora es otro ejemplo de la simbiosis
entre funcionalidad y estética de diseño. Es transparente, para
dar sensación de aire libre desde el interior, e incorpora
células solares fotovoltaicas que generan electricidad para los
dispositivos interiores del coche. “El Kiyora es la fluidez y
transparencia del agua”, dice Loyer. “Y se percibe en varias
capas. Se empieza con una forma y hay
otra forma detrás y otra más detrás de ésta. Es como el agua; a
medida que se profundiza van apareciendo nuevos detalles. El
planteamiento Nagare se materializa en distintas capas que
fluyen y se entremezclan entre sí. Las capas van conduciendo al
pasajero al interior del coche. Y como el interior del coche es
visible, también pasa a formar parte del diseño exterior”.
Las puertas y las ventanas laterales del
Mazda Kiyora se han fundido en un solo elemento y funcionan como
ambas cosas. Éstas han sido fabricadas en un material plástico
que posee la misma transparencia y propiedades de refracción que
el cristal, más la resistencia de una puerta de panel estrecho,
pero con un peso mucho menor. También son prácticas y fáciles de
accionar. Tocando la superficie del extremo superior de la
puerta se activa un sensor que abre las puertas hacia arriba y
hacia el exterior del coche, una ventaja en la ciudad cuando se
aparca en lugares estrechos. También permiten ver el interior
cuando las puertas están cerradas. Pero mirar dentro del Mazda
Kiyora es algo más que ver a través de un cristal. “Usando
varias capas de materiales, combinadas con formas y colores en
el interior, se crea la sensación de estar mirando dentro del
agua, con su profundidad y sus formas ondulantes bajo la
superficie”, dice Luca Zollino, que ayudó a Loyer a crear el
exterior. “Por ejemplo, hay un elemento lateral de la carrocería
moldeado como un alga marina, que es visible justamente por
detrás de la superficie de las puertas. Cuanto más se mira al
interior del coche, más visibles resultan las formas que fluyen
en el salpicadero y la consola central”. El diseño de las ruedas
también insiste en el tema acuático. Los radios delanteros son
convexos y tienen la forma de las hélices de un motor
fueraborda, mientras que los radios traseros son cóncavos, van
unidos a la llanta y llevan un refuerzo que parece brotar del
radio. Las llantas del Mazda Kiyora ofrecen una superficie de
articulación que imita a un remolino.
Diseño interior. Visión Nagare y sensación de ligereza
Las formas interiores no son sólo un tema de
diseño estético: también tienen la función de dar rigidez al
habitáculo con el mínimo peso. La estrategia de Mazda de
eliminar hasta el último gramo superfluo en sus coches ha
alcanzado nuevas cotas en el Kiyora. La carrocería visible es un
auténtico elemento estructural del coche: rígida y resistente a
la colisión. En este capítulo, Mazda no se limitó a sustituir
unos materiales por otros más caros, sino que llevó a cabo un
detallado análisis estructural, con el objetivo de resolver
cuestiones complejas, como por ejemplo los requisitos de
seguridad y rigidez. Eso no deja de ser un buen indicador de la
filosofía de Mazda. Los asientos traseros están integrados en el
bastidor de la carrocería y también constituyen claros ejemplos
de este enfoque. Se han empleado materiales sumamente ligeros,
como el aluminio y una espuma de resina especial que Mazda está
desarrollando actualmente. Y no sólo en elementos interiores
como el panel de instrumentos; también en el capó, el portón
trasero y en diversas secciones del chasis. Esta iniciativa
contribuye a la mejora del momento de inercia y reduce la
cantidad de masa no suspendida. El resultado: un comportamiento
sobresaliente.
El Mazda Kiyora tiene unas formas interiores
que expresan la fluidez Nagare; parece como si estuvieran
flotando en una corriente de agua marina que fluye de delante
hacia atrás. El panel de instrumentos parte de un único punto y
fluye en torno al conductor y hacia la derecha del pasajero como
algas marinas que crecen entre las rocas bajo el agua. Los
asientos delanteros parecen flotar sobre el suelo, y los brazos
de la estructura de la carrocería se retuercen como algas en los
laterales y la parte superior del habitáculo. Aparte de ser un
elemento integral de diseño, la estructura de las puertas sirve
también como larguero lateral. Conjuntamente con los estribos
laterales, aporta una eficaz protección a los pasajeros en caso
de impacto lateral.
“Para la mayoría de perfiles naturales
utilizamos un sistema de prototipado rápido”, dice Jo Stenuit,
Subdirector de diseño y Director de proyecto. “Así conseguimos
un diseño muy natural con formas complejas que transmiten
sensación de fluidez. Los procesos normales de moldeado no nos
habrían permitido crear unos diseños tan elaborados”.
Nuevo concepto de panel de instrumentos con pantalla
líquida
Esta pantalla podría constituir una propuesta
de panel de instrumentos sumamente sencilla y práctica, con
avanzada tecnología táctil. Gracias a ella, la pantalla líquida
imitaría las ondulaciones que hace el agua cuando uno la toca
con el dedo. Cuando el coche está apagado, el panel de
instrumentos parece hielo, duro y congelado. Pero al arrancar el
coche, la pantalla parece transformarse en agua. Aparecerían
iconos de información flotando en sentido descendente desde una
posición preprogramada, delante del conductor. El conductor
podría mover los iconos con el dedo e incluso organizarlos a su
antojo. Podría navegar por los menús, ajustar la temperatura e
incluso enviar correos electrónicos.
“Al panel de instrumentos del Kiyora le
llamamos pantalla líquida”, dijo Gergory Vera, responsable del
diseño interior, “porque está concebido para formar ondulaciones
como las del agua cuando se toca. Los iconos chocan entre sí y
rebotan como si estuvieran flotando en agua. Este sería un paso
adelante lógico en las pantallas flexibles de manejo intuitivo,
al tiempo que resulta una forma fácil y natural de manejar los
sistemas de un coche”.
Desde esta pantalla táctil se podría
controlar también un disco duro con sensores avanzados que
proporcionaran información medioambiental; por ejemplo, cuánto
combustible se ha consumido y cuántos gramos de CO2 se han
emitido a la atmósfera en un día concreto. También podría
calcular qué cantidad de toxinas procedentes del aire y del agua
ha filtrado el coche durante el mismo periodo.
Aspectos ambientales del habitáculo
El Mazda Kiyora podría filtrar toxinas del
aire exterior y utilizar el aire depurado dentro del coche. El
lado derecho del salpicadero está formado por una pieza de
carbón activado, de gran espesor, que es un recurso natural
usado durante siglos en Asia como elemento purificante. Las
antes mencionadas líneas fluidas del Nagare de la parte
delantera del coche guían el aire exterior hacia el interior del
coche, haciéndolo pasar a través del componente de carbón, que
filtra y atrapa toxinas mejor que la mayoría de los sistemas de
filtrado… y sin necesidad de utilizar un ventilador eléctrico o
materiales inorgánicos. Por su parte, los raíles de desagüe del
techo del Mazda Kiyora recogen el agua de lluvia. Ésta pasa por
un filtro de carbón activado y llega finalmente a una botella
especialmente diseñada para Mazda por LIFESAVER® systems. La
botella LIFESAVER® citi™ se encuentra situada entre los asientos
delanteros para un fácil acceso, y utiliza membranas de fibra de
última generación con un alto poder de filtración. Dichas
membranas, cuyos poros alcanzan un tamaño de 15 nanometros,
eliminan la contaminación microbiológica (incluyendo bacterias y
virus) sin ningún tipo de componente químico, proporcionando
agua potable y fresca con todas las garantías. La botella es
extraíble, de forma que se puede utilizar para coger agua
procedente de ríos, lagos o fuentes.
Colores y materiales. Un triunfo de la ingeniería de
materiales
El equipo de Colores y Materiales de Mazda
Motor Europe es experto en el desarrollo de nuevos tipos de
materiales para sus concepts. En el Sassou, la novedad fue el
plástico traslúcido tratado de forma que combinara con el color
de la carrocería y ocultara efectos de luz, y en el Hakaze fue
el uso genial de superficies texturadas que imitaban el tacto de
materiales naturales. En el Mazda Kiyora, el equipo de colores y
materiales se tuvo que enfrentar a su mayor reto hasta ahora:
expresar el tema del “agua pura” de forma visible y táctil.
“Dadas las exigencias extremas del Kiyora,
que debía ser revolucionariamente respetuoso con el medio
ambiente y con un interior totalmente flexible, tuvimos que
investigar en direcciones inusuales”, explicó Maria Greger,
Diseñadora de Mazda Motor Europe y responsable del equipo de
Colores y Materiales. “Buscamos materiales y procesos que no se
habían utilizado hasta ahora en la industria del automóvil.
Tuvimos que encontrar materiales que no sólo sirvieran para
cubrir las piezas, sino que estuvieran directamente relacionados
con la función. El mejor ejemplo es el material utilizado para
el suelo y los asientos traseros. Es el mismo tejido, pero
tratado de forma diferente para que se adapte mejor a la función
que tiene que desempeñar en un caso y otro”.
El exterior del Mazda Kiyora es azul verdoso
y tiene puertas transparentes de policarbonato, elegidas para
resaltar la pureza del agua. En el interior se pueden ver formas
–como en el ondulado lateral de la carrocería – que parecen
ondeantes algas marinas. Para estas formas se empleó un esquema
de colores que consigue que, vistas a través de las puertas
desde el exterior del coche, den la sensación de estar mirando
dentro del agua.
“Elegimos colores azulados y verdosos,
inequívocamente acuosos”, dijo Luciana Silvares, Diseñadora
Senior de Mazda Motor Europe. “Cuanto más te sumerges, más
oscura se vuelve el agua. En este coche queríamos crear
sensaciones de agua y hielo, de mar o lago (desde la superficie
hasta las profundidades), mostrando transparencia y gradación”.
El interior es una obra maestra de la
ingeniería de materiales. La carrocería de fibra de carbono está
a la vista, como un esqueleto interno, e insiste en el tema
acuático con sus formas onduladas y fluctuantes, al tiempo que
funciona como una genuina estructura de carrocería. El interior,
por su parte, tiene un esquema de colores que hace que los
asientos delanteros parezcan flotar sobre un suelo de agua
helada. Para el panel de instrumentos y la cara interior de las
puertas se han empleado revestimientos blandos y efectos
metálicos ligeros, que acentúan esta impresión.
Los asientos traseros son una de las
características más interesantes del concept y un ejemplo
perfecto de cómo combinar diseño y materiales para expresar el
tema del agua, al tiempo que se reduce el peso sin perder ni un
ápice de funcionalidad. Están fabricados sólo con dos
componentes: un esqueleto que forma parte de la estructura de la
carrocería de la parte trasera del habitáculo y una tapicería
resistente y flexible que lo recubre. El tejido empleado permite
que una persona se siente y actúa como una superficie firme,
como una tumbona de jardín. Cuando la persona sale del coche,
vuelve a su forma original ocultando eficazmente el asiento
trasero. Este “asiento oculto” es para breves trayectos por
ciudad y es mucho más liviano que los asientos convencionales.
“El material de los asientos traseros es un
tejido extremadamente elástico que hemos desarrollado en
colaboración con la empresa Straehle und Hess”, dijo Greger. “Es
un poliéster tricotado que tiene la capacidad de volver a su
forma original. Gracias a su especial estructura de dos capas
laminadas, este material es enormemente estable, a pesar de su
extrema elasticidad.“ El color de los asientos traseros también
contribuye en gran medida, junto al suelo, al tema de las aguas
puras y profundas. Tanto los asientos como el suelo están hechos
de los mismos materiales, pero tratados de forma diferente para
maximizar su funcionalidad.
Se empleó impresión bidimensional para los
colores y los gráficos de hierbas marinas de los asientos,
utilizando además un proceso tridimensional (3D) exclusivo de
vaciado para las superficies del suelo. El proceso de vaciado 3D
se inspiró en la fase de impresión por microinyección de
poliuretano utilizado en los tejidos para ropa deportiva. Esto
permitió al equipo dar a la superficie del suelo la durabilidad
y resistencia a la abrasión necesaria para resultar tan
funcional como un suelo auténtico, y crear la imagen de una
superficie profunda y con varias capas, que expresase la imagen
del agua y el hielo.
fotos y vídeos