Prueba CITROËN C1
5p VTi 68 ETG Feel

URBANITA TRIPARTITO

Es el benjamín de la familia Citroën, un coche “tripartito” puesto que también se vende como Toyota Aygo y como Peugeot 108. Los faros casi redondos del frontal es su seña de identidad y le aporta un toque de personalidad que sirve para diferenciarlo de sus dos “colegas”. Probamos la versión con cambio automático que acentúa su condición de urbanita

  

SOLO PARA CUATRO

Es un coche pequeño, destinado fundamentalmente a circular por ámbitos urbanos o semiurbanos. En consecuencia las medidas son muy recortadas y la habitabilidad y el maletero hay que analizarlos desde esta óptica. Está homologado solo para cuatro ocupantes y aunque ciertamente la anchura no permite acomodar detrás a tres adultos, siempre encontramos mejor disponer de una plaza más ante la eventualidad, por ejemplo, de alojar a tres niños a la salida del colegio. Lógicamente el espacio para las piernas también es justo en esas plazas, pero correcto teniendo en cuenta el tamaño del coche. En cambio el asiento, necesariamente pequeño, resulta incómodo por la verticalidad del respaldo.

Citroën C1

Delante encontramos dos asientos con el reposacabezas integrado en el respaldo, lo que restan visibilidad a las plazas traseras, pero suficientemente cómodos para el tipo de utilización del coche. Y para optimizar la postura de conducción solo tendremos la colaboración de un volante regulable en altura lo que implica establecer compromisos con las distancias brazos/piernas.



ACABADOS: MANDA LA ECONOMÍA

La carencia de regulación del volante en profundidad no es la única. Porque tampoco hay agarramanos del techo, ni aireadores centrales orientables en el salpicadero, ni ventanillas traseras descendentes ya que solo tienen apertura por compás. Tampoco hay bolsas en los respaldos de los asientos delanteros, ni indicador de temperatura del motor en la instrumentación. Curiosamente sí dispone de cuentarrevoluciones aunque la gráfica parece la de un juguete.

En el lado positivo nos ha gustado el hueco de la guantera destinado a alojar una botella de un litro. También el amplio y cómodo receptáculo situado por delante de la palanca de cambios y que compensa las pequeñas bolsas de las puertas delanteras.

Citroën C1

Como ajustar el precio es vital en esta categoría de automóviles, los acabados no tienen la menor floritura. En consecuencia el salpicadero es de plástico duro, los espejos retrovisores exteriores hay que regularlos a mano y todos los materiales de los recubrimientos tienen un aspecto modesto.



MALETERO SUFICIENTE PERO VERTICAL

El espacio destinado al equipaje tiene una capacidad de 196 litros. Una cifra razonable para el tamaño del coche y que se podrá explotar colocando los objetos muy en vertical. Los dos respaldos del asiento posterior se pueden plegar para aumentar su capacidad.

Mencionar que no hay bandeja cubreequipajes y en su lugar encontraremos una tela que se levanta solidaria con el portón cuando lo abrimos. Un portón que en realidad no es tal ya que es la propia luneta de cristal la que se prolonga hasta abajo. Con tanta economía sorprende que haya rueda de repuesto de emergencia en lugar del cada vez más extendido y menos útil kit de reparación de pinchazos.

Citroën C1



CAMBIO ETG Y MOTOR DE TRES CILINDROS

Mecánicamente lo más relevante de la versión que probamos es la presencia de un cambio automático de cinco velocidades que Citroën denomina ETG (Efficient Tronic Gearbox). Aunque también podríamos definirlo como un cambio manual pilotado de un solo embrague. Con él se incrementa la  practicidad de uso en ciudad donde evita el constante uso del embrague en las múltiples detenciones. Sin embargo, es demasiado parsimonioso al reducir, y al subir de marcha le falta continuidad en la maniobra, con un pequeño efecto de retención intermedio que resulta  particularmente molesto. Todos estos “fenómenos” se pueden minimizar haciendo un uso manual del mismo, bien sea con la palanca en modo secuencial, o con las levas situadas detrás del volante.

Este cambio solo está disponible en asociación con el motor de tres cilindros y 1.0 litros que rinde 69 caballos (la denominación comercial no obstante, lo define como 68 cv). No es una potencia espectacular y tampoco es especialmente refinado por culpa del ruido poco armónico que acompaña a la casi totalidad de mecánicas tricilíndricas. Sin embargo puede resultar suficiente para circular por ciudad o realizar desplazamientos de carretera no muy largos.

Citroën C1



PRESTACIONES JUSTAS, CONSUMOS NO TANTO

Una cifra de caballos tan modesta implica unas prestaciones justas si las evaluamos para conducir por carretera. De hecho la aceleración de 0 a 100 km/h se va a los 15,9 segundos y las recuperaciones también están presididas por una cierta parsimonia. Una vez lanzado es capaz de alcanzar los 157 km/h. 

En la ciudad, su hábitat natural, todas estas cifras pierden importancia y tiene suficiente movilidad para, aprovechando sus reducidas dimensiones exteriores, moverse con soltura y fluidez entre el trafico.

Respecto al consumo, esperábamos una cifra más baja teniendo en cuenta la pequeña mecánica de esta versión. En carretera y en condiciones favorables nos ha gastado 6 litros. Y en ciudad se ha movido entre los 7 y los 8 litros dependiendo de la intensidad del tráfico. Como además no tiene sistema Stop/Start no puede minimizar estas últimas cifras cuando la fluidez de la circulación disminuye.

Citroën C1



COMPORTAMIENTO FÁCIL

Las suspensiones del C1 son muy sencillas pero cumplen adecuadamente con su cometido. Son algo blandas para favorecer un buen confort de marcha y tampoco el motor empuja lo suficiente como para meter en dificultades a un chasis que acepta sin rechistar los 82 caballos de la motorización más potente de la gama.

El peso no alcanza la tonelada, 935 kg para ser exactos, y se conforma con unos pequeños neumáticos 165/65R14 que en el caso de nuestra unidad de pruebas eran de la medida 165/60R15. Con ellos el agarre es limitado y subvira (se va de morro) con facilidad pero con nobleza por lo que resulta muy previsible y fácil de conducir.

A su vez la dirección, muy asistida y por lo tanto muy “blandita” de tacto, cumple adecuadamente para maniobrar en espacios reducidos, con un diámetro de giro de solo 9,6 metros. Y los frenos son de tambor en el eje posterior lo que no quita para que las deceleraciones tengan un buen equilibrio y el pedal un tacto que permite dosificarlos con facilidad.

Citroën C1



RIVALES

En el ámbito de los pequeños coches urbanos pero que puedan tener cambio automáticos, no son muchos los rivales del C1.

El Skoda Citigo de 60 cv es el más económico y cuesta 10.300 €. Su gemelo el SEAT Mii cuesta 400 € más, y a continuación se posicionarían el Toyota Aygo, el Peugeot 108 y el Volkswagen up! (el trillizo del SEAT Mii y del Skoda Citigo).

El Citroën C1 que nos ocupa cuesta 12.800 € y resulta el más costoso de la categoría.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL CITROËN C1?

En nuestro comparador de seguros, a la fecha que se ha realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Citroën C1 5p VTi 68 ETG Feel, tomando como referencia una mujer de 25 años soltera, con 6 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, deja el coche en la calle y recorre hasta 8.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con franquicia de 190€, es Balumba con un precio de 283 € y con una calidad en la póliza de 577.

Citroën C1



CONCLUSIÓN

Es un coche urbano puro. Su cambio automático resulta algo lento pero ayuda a soportar mejor los atascos y las prestaciones son suficientes para moverse en ese ámbito. Un ámbito donde no brilla por los consumos pero si por la maniobrabilidad derivada de las recortadas dimensiones de la carrocería y de una dirección que permite un diámetro de giro reducido.



A favor

- Maniobrabilidad (el tamaño de la carrocería y el giro de la dirección le hacen maniobrar muy bien en espacios reducidos).

- Comodidad de uso (suspensiones confortables, 5 puertas, cambio automático, fácil de conducir…).

En contra

- Consumos (de la modesta mecánica era razonable esperar unos consumos más bajos).

- Cambio lento (tanto subiendo como bajando de relación resulta lento. Mejora ligeramente con el accionamiento manual).

- Carencias de equipamiento (agarramanos, volante regulable solo en altura, instrumentación, etc. Faltan cosas básicas).

Prueba y Redacción: Luís Villamil
Fotos: Alex Blanco
Mayo 2015

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